sábado, 23 de noviembre de 2013

Un adulto bajito es multado por conducir sin silla de seguridad.


         En el colegio me enseñaron que en una democracia los poderes legislativo, judicial y ejecutivo eran independientes. Según don Enrique, esto lo dijo un francés llamado Montesquieu.

En España, todo lo que huela a gabacho nos repatea, a excepción de Zinedine Zidane (mucho mejor futbolista que el anterior, ¡Dónde va a parar!). Quizá por eso la realidad española sea tan distinta a los postulados de Montesquieu. Entre nosotros, la separación de poderes es sólo teórica. En la práctica, el ejecutivo le dice al legislativo cómo debe hacer las leyes, y luego nombra a los jueces para que se ajusten a esas mismas leyes.

Además, nuestra legislación avanza a golpe de accidentes y catástrofes. En la hemeroteca negra pueden encontrarse mil ejemplos de esta naturaleza: Calle Alberto Aguilera, centro de Madrid. Un edificio entero se derrumba espontáneamente. Causa: Un operario avispado había quitado una viga de carga. Solución: Empapelar a los responsables. Esto es lo que hubiera ocurrido en cualquier país. En España, no. Los hechos ocurrieron como sigue:
 
Tomada de madridteacher.com
 

Primero: A cargo del sufrido contribuyente, se terminó de demoler el edificio y se desescombró. Una vez que el solar estaba expedito, Zara (¡Qué casualidad!) edificó su enésimo macrocentro comercial en el centro de Madrid, a pocos metros del que ya tenía en la calle de la Princesa. ¿No es sospechoso que mientras España entera se hunde, incluido El Corte Inglés, esta empresa siga creciendo a pasos agigantados?, ¿Algún día las escuelas de negocios explicarán el verdadero modelo empresarial de Zara, o seguirán con la milonga del imperio económico forjado en una sola generación, vendiendo batitas de boatiné en una pequeña tienda de provincias?

 Segundo: El legislador creó la ITE (Inspección Técnica de Edificios), en beneficio del interés general. Desde entonces, los técnicos municipales van finca por finca, detectando supuestos déficit estructurales que potencialmente serían peligrosos para la integridad física de los inquilinos. Éstos, entre acojonados y circunspectos, escuchan términos como aluminosis, babesiosis o procesionaria. Resignados, se limitan a pagar una derrama de dos mil euros por cabeza, en concepto de: Un rótulo de señalización, cambio de dos bombillas, y enfoscado de treinta centímetros cuadrados de la fachada del primero derecha. Después, el Ayuntamiento emite un certificado de que la casa no se va a caer, a menos que haya un tifón, un tornado, un terremoto o un ataque nuclear, de los cuales en Madrid todos los años hay tres o cuatro. En esos casos, el consistorio declina la responsabilidad civil subsidiaria. Y uno dice: “Pues muchas gracias, pero hubiera sido suficiente con que mantuvieran alejado de la finca a aquel obrero gilipollas que quitaba vigas maestras”.
 
 
Tomada de la información.com
 

Y es que una de las actividades preferidas de los poderes públicos es buscar nuevas formas para sangrar al ya exangüe contribuyente. Hace ya bastantes años, entró en vigor una normativa por la cual se hizo obligatorio que los niños de estatura menor a 135 cm, viajaran en coche sobre dispositivos de seguridad homologados. Esta ley generó un negocio floreciente para las casas fabricantes de estos sistemas, así como un impulso brutal para la industria del automóvil. De la noche a la mañana, las calles se llenaron de monovolúmenes y de todoterrenos urbanos, los únicos capaces de albergar las famosas sillas de seguridad. “Todo sea por la seguridad de nuestros pequeños”, decían los sufridos progenitores.

Lo que no podían entender los papás de las criaturas, es que cuando viajaban en taxi, la ley no obligara a utilizar sillitas para los niños. ¿Es que acaso circular en taxi no entraña riesgo de accidente? ¿O es que cuando un enano sube a un taxi crece y engorda de repente, y ya no necesita dispositivo de seguridad? Quizá la razón es que en su día, el sindicato de taxistas se plantó, y dijo que no estaba dispuesto a llevar el maletero cargado de sillas por si subía al coche algún niño. Que se abrocharan el cinturón de seguridad, y punto pelota.
 
 
Tomada de automania.com
 

Así se había hecho toda la vida en esta bendita tierra llamada España. ¿Cómo olvidar aquellos viajes al pueblo, donde un pequeño Seat 27 transportaba a una familia de seis personas, perro y abuela incluidos, todos apiñados en el asiento de atrás? Y no pasaba nada. Ni sistema de anclaje Isofix, ni airbag cenital, ni genital, ni leches. Si había un frenazo brusco o incluso una colisión, ni te inmutabas. Como no había solución de continuidad con tus hermanos, ni por los lados, ni por arriba ni por abajo, era imposible moverse. Así se forjaba un sentimiento familiar y un vínculo afectivo creciente, que en nuestros tiempos se ha perdido. La familia que se escoñaba unida, permanecía unida.

Pero lo peor de todo es el agravio comparativo. La ley marca esos 135 centímetros de estatura como el límite para tener la obligación de utilizar dispositivo de seguridad. Todos nosotros nos hemos cruzado en algún semáforo con El Fary, Jose María García, o Maria Antonia Iglesias. Ni ellos ni ninguno de los insignes españoles bajitos, viajan en sillita infantil, cuando son precisamente quienes tendrían que predicar con el ejemplo, dada su condición de famosos y por tanto, de modelos sociales.   
 
     

Por ello hoy nos hacemos eco de la iniciativa surgida en la hermosa villa de Estébanez de la Calzada, en el Bajo Aragón. Esta tierra es famosa por la diminuta estatura de sus habitantes varones. Su alcalde Joseba Jito, nos cuenta la historia: “Lo primero de todo es que quede muy claro que los mozos de Estébanez somos muy hombres, y que si somos así de bajitos es porque el peso de los huevos no nos ha dejado crecer. Aquí del alcalde al último, todos calzamos buen número, mire usted.

Nuestro vecino más ilustre es Federico Jiménez Losantos. Nacido en Estébanez y recriado en Orihuela del Tremedal. Hablo de ese periodista que a las seis de la mañana ya está gritando en la radio y encabronando al personal. Uno escucha su arenga diaria, y sale a la calle buscando a alguien con quien darse de leches. No sé qué le ha pasado, porque el Fede niño era dócil como un corderito. Deben ser los aires de la capital, que con tanta polución, se te acaba estresando el cerebro.

Pero ahora Federico ya no es el estebanecense más popular. El Secundino se nos ha hecho famoso. Secun es el tercer hijo de la Petri, la de los Alubias, la que se casó con Paco el pelao, tras enviudar del Aquilino.

El cine español, siempre apostando por la originalidad, decidió rodar un remake de “El Hobbit”, entre película y película sobre la Guerra Civil. Los cineplastas de Madrid vinieron al pueblo a hacer el casting. No cabía un alma en la cantina. Pero en cuanto apareció el Secun, con su metro veinte descalzo, su cincuenta de pie, su media melena heavy, y ese olor a choto revenido, se dieron cuenta de que habían encontrado al protagonista de “El Javi”.  
 
Tomada de filmaffinity.com
 

La película no fue a verla ni el director, sabedor como era de que había alumbrado un truño mayúsculo. Daba igual, porque como estaba subvencionada por el Ministerio de Cultura, los productores recuperaron el dinero invertido, y el filme ganó diez Goyas. Hasta ahí todo bien, pero el tema es que el Secundino se convirtió en una estrella, y empezó a vivir como tal. Un día salió en una revista del corazón conduciendo su flamante deportivo. En la foto se veía claramente que para llegar al volante, iba de pie en el asiento. Además, un paparazzi miserable lo pilló haciendo puenting  para llegar al acelerador. Al bueno de Secun le cayó una multa del copón.

El problema es que este escándalo dañaba la marca Estébanez de la Calzada, lo que podría tener efectos muy negativos en la exportación de caballos pony, primera y única fuente de divisas de nuestro pueblo. Como la mejor defensa siempre es un buen ataque, anulamos el título de hijo predilecto de Secundino, y llamamos a los de la tele para que saliera en el telediario el momento en que los mozos lo tiraban en pelotas al pilón. Hubo que rodarlo dos veces, porque el Macario es muy burro, y estampó al Secundino contra el muro de piedra del pilón. Por la herida de la cabeza sangraba como un cochino. Tuvimos que curarlo, vendarlo, y vuelta a empezar, porque nos dijeron que no podía salir tanta sangre en televisión. Ya ves tú: ¿Y eso desde cuándo?

Después hicimos un bando municipal por el cual todos los estebanecenses varones estarían obligados a instalar sillas infantiles en sus coches. Y aquí nos ve, sin un puto euro en el bolsillo después de comprar los asientos de marras, pero viajando seguros, muy seguros, y vendiendo caballos pony a tutiplén”. VanityFreakNews.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Una maruja, un supermercado y un paraíso terrenal.


         Como cada mañana, Concha Bada se levantó hastiada de vivir. En una entreplanta interior de cincuenta metros cuadrados del madrileño barrio de La Elipa, moraban hacinados: Una mujer, su marido alcohólico, cuatro hijos varones en paro, un perro estrábico, y una hipoteca a setenta años.

Al salir de la ducha, Concha se miró en el espejo, sin poder reconocer en aquella anciana de cuarenta y cinco años, a la hermosa mujer que antaño fué: El ombligo se adivinaba semioculto por los pechos. Las generosas pistoleras tenían capacidad para albergar dos armas de calibre reglamentario. El cabello, ralo y de color alfalfa, coronaba una cabeza cuyo único ornamento eran los dientes. Éstos, que un día parecieron perlas por su blancura, hoy lo asemejaban por su pavorosa escasez. Encendió un Ducados sin filtro, y se puso la blusa, la falda y los zapatos, las únicas prendas que tenía. Abrió el frigorífico, vacío como Madrid en Agosto. No miró la cartera, porque ya sabía lo que no había. Todos dormían, incluido el perro, un ejemplar verde kriptonita, que parecía más reptil que cánido, a fuerza de ser cruzados sus ancestros entre sí.

         Dejó su lastre vital en aquella casa, y se tiró a la calle, en busca del super del barrio. Era el único lugar donde se sentía persona, mientras se evadía de la realidad temporalmente. Al llegar a la calle Daroca, divisó una zona de obras en la acera de los pares. Era la enésima zanja en lo que llevábamos de año: Primero, la compañía del gas, después los de la fibra óptica, y más tarde los de la dietética. Luego la empresa de la luz ecológica, y ahora un socavón producido por la rotura de una tubería. Como en toda obra española que se precie de serlo, un operario trabajaba a ritmo cansino, mientras sus compañeros le daban apoyo moral con la mirada. A poca distancia, un número indeterminado de jubilados varones, observaban la escena en riguroso silencio, solo roto por algún piropo salvaje, vertido al paso de una hembra de buen ver y mejor catar. Concha Bada era consciente de su inexistente atractivo físico. No pretendía recibir un requiebro procaz, ni tan siquiera una mirada libidinosa. Se hubiera conformado con que no le lanzaran trozos de pan duro, como si fuera un animal de corral.

Cruzó el paso a nivel de la M30. El abismo repleto de coches que se extendía ante sus ojos, la tentó como lo hacía todos los días. Un pequeño salto, y todo acabaría. No fue capaz. A veces la cobardía es la única causa que impide un suicidio. Arribó a la calle Brescia, y por fin llegó a su pequeño paraíso, el supermercado.

         Le extrañó no ver al ciudadano subsahariano de la puerta. Vendía por la voluntad la publicación solidaria La Farola. Estaba tan integrado en la tienda, que hasta iba a las cenas de empresa. Posiblemente lo habían trasladado a otro local, o bien estaba de vacaciones, y debido a la crisis no le habían puesto suplente. Concha siempre compraba algo para él, un bollo y un refresco, o una tortilla precocinada sin cebolla y un cartón de mosto.

         Se abrió la puerta automática y apareció Melitón. Melitón Gosálvez era el jefe de tienda. Buena persona en el buen sentido de la palabra. Sus marcados rasgos indígenas delataban su procedencia.  Era un ejemplo del llamado sueño español. Llegó a España siendo todavía adolescente, y se hizo asimismo a base de esfuerzo y tesón. Sonrió a Concha con su amabilidad habitual, y le anunció entusiasmado que había sido premiada. Al ser la clienta número seiscientos sesenta y seis, le había correspondido un cheque regalo de mil euros, y la posibilidad de cerrar la tienda durante una mañana, para que comprara ella sola.

         Concha no se lo podía creer. Era reina por un día. Se sentía como Richard Gere en “Pretty Woman” cuando entra en la boutique con Julia Roberts y espeta aquello de: “Vamos a gastarnos una cantidad indecente de dinero, así que tendrá que hacernos mucho más la pelota”.  Le pidió a Melitón que fuera su personal chopped, y emprendieron  juntos el camino hacia la gloria, empezando por la bollería industrial: “Quiero una caja de cada, y cinco de Donuts con chocolatazo blanco, porque desde que los venden en envase individual, cada vez son más pequeños y no me hacen apaño”.

         “Tu no eres menos que la Beckham”, repetía Concha en voz baja a modo de mantra. Si a esa pija escuálida  le cerraban el Dolce&Gabbana de Milán, para que comprara en exclusiva, por qué no le iban a reservar a ella el super de su barrio, que también pertenecía a una empresa extranjera muy importante. Vió el pescado fresco, y empezó a gemir como Meg Ryan en la escena del restaurante de “Cuando Harry encontró a Sally”. Cogió gambones: “Para los niños, que les gustan con ajetes”, eligió una merluza entera del tamaño de un arcabuz de infantería, y un buey de mar: “Éste es como el que dice mi vecina que compra en Navidad. Ya será menos. Si están tan tiesos que no pagan ni la comunidad”. Anduvo dos metros: “¿Cómo salen los salmonetes, bonita? Ponme cuarto y mitad, que les estoy viendo el ojo, y hoy están fresquitos”. Se iba creciendo por momentos. Pasó de largo por los congelaos, mirándolos de soslayo, como pensando: “Indefectiblemente, mañana volveremos a encontrarnos, pero hoy no nos conocemos”.

         Concha Bada era feliz, no en vano estaba viviendo un sueño. Pero para que fuera completo faltaba alguien: Doña Isabel Pantoja. Dicho y hecho. ♫ Marineroooo de luceeeees ♫ empezó a atronar por la megafonía e inundó la enorme sala de punta a punta. Ahora sí,  todo era perfecto.

Llegó al imperio de las grasas saturadas, su hábitat natural. Se encaró con los ibéricos. Después de las pertinentes y protocolarias salutaciones, intercambió con ellos algunos lugares comunes: ¿Venís mucho por aquí? ¿Estudiáis o estáis en paro? En cualquier caso, la suerte estaba echada para estos indefensos productos porcinos. Llenó el carro con tanta determinación, que parecía que lo hubiera hecho en otras ocasiones.

         Al llegar a las carnes, no lo dudó: “Only solomillo”, con independencia del animal de procedencia, tuviera dos o cuatro patas. Se acordó de cuando siendo aún mocita, iba al pueblo: ¡Menudas parrilladas familiares an cá la tía Pollarda! Pensó en preparar una y luego subir la foto al Facebook, para que se pudrieran de envidia sus cuñadas, esas perracas que tomaban prestadas fotos del Telva-cocina, y luego las colgaban como si los platos fueran suyos.

         Se acercó a la zona de alimentación para mascotas, y cargó varias bolsas de comida para perros, esta vez no de marca blanca. “Qué contento se va a poner Toby”, exclamó ufano Melitón. “¿Toby? Para él he cogido tres kilos de filetes de añojo recién cortados. Estas bolsas son para mi esposo. Lo sofrío y lo salteo con patatas, y él cree que es estofado de ternera blanca”. Llamar animal a su marido hubiera sido ofender a los animales. Concha recordaba perfectamente cuando la había fornicado por última vez, pero era incapaz de evocar una ocasión en que le hubiera hecho el amor”. Fue a los vinos y eligió la botella más cara. “Como está acostumbrado al peleón con gaseosa, en cuanto tome vino de calidad, se le para la patata al primer trago”.

         “Melitón, quiero Coca-Cola: Diez cajas de botellines de cristal, que es la auténtica. La de botella de plástico no sabe igual, y digáis lo que digáis, esa promoción veraniega del envase de dos litros más doscientos mililitros gratis, es un timo. Eso no es Coca-Cola, es agua coloreada”. El probo empleado asintió con la cabeza sin emitir palabra alguna.

         Concha desfilaba hacia las cajas, preparándose para ejecutar con voz alta y clara esa frase que siempre había ansiado pronunciar delante de la cajera: “Buenos días, señorita, es un pedido. Lo quiero en casa rapidito, que si no se rompe la cadena del frío, y se me echa todo a perder”. De pronto, sintió un golpeteo suave y repetido en las mejillas. Tendida en la acera frente a la puerta del supermercado, abrió los ojos y vió a su querido Melitón: “Doña Concha, vuelva en sí. Se pegó muy meco contra el suelo, pero no se lastimó. Qué bueno que nos visite de nuevo hoy en la mañana. Se la ve linda, damita. Entre al market, que la va a pasar chingona con las ofertas que tenemos hoy para ustedes”.

         Concha salió de su ensoñación postraumática. Lejos de sentirse mal por no haber sido real lo ocurrido, se levantó con una enorme sonrisa y parafraseando a Tom Cruise en “Risky Business”, dijo para sí: “¡Pero qué narices!”. Al entrar, Melitón la tomó del brazo, y más cariñoso que nunca proclamó: “Doña Concha, es usted la clienta número seiscientos sesenta y seis, y en nombre de la empresa me complace comunicarle que ha sido premiada…”

Este es nuestro humilde homenaje a todas las conchasbadas del mundo, en la esperanza de que ellas también encuentren algún día su paraíso terrenal.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Joseph Blatter imita en público a Chiquito de la Calzada.


Quien más y quien menos sospechará que las siguientes líneas son fruto de sed de venganza de un madridista irredento, ante la payasada perpetrada la semana pasada por el señor Joseph Blatter, a la sazón, presidente de la FIFA.

Por si alguien todavía no conoce la historia, resumiremos brevemente: Resulta que el máximo dirigente del fútbol mundial acudió a la Universidad de Oxford, no para iniciar una carrera universitaria en el cupo de mayores de veinticinco años, sino para mantener una charla con un grupo de estudiantes.
 
 
Foto tomada de Deia
                                       
Este consumidor habitual de Viagra® desde hace décadas, decidió hacerse el guay, posiblemente contagiado por la tierna edad de su auditorio. No sabemos si cuando visita una granja se pone a mugir como las vacas, o si cuando viaja a un país pobre, va pidiendo limosna por las esquinas, pero al parecer, tiene la costumbre de mimetizarse con el ambiente.  

En un tono coloquial y desenfadado, el señor (es un decir) Blatter se decantó públicamente por Messi, respecto a quien debe ser el próximo ganador del Balón de Oro. Un buen monarca es aquel que mantiene la neutralidad y se abstiene de emitir juicios de valor a favor o en contra de nadie. El problema es que a buen seguro, el actual rey del fútbol piensa que Salomón fue un futbolista judío.
 
Foto tomada de Vozpopuli
 

Sepp Blatter tiene todo el derecho del mundo a considerar a Messi mejor pelotero que Cristiano Ronaldo, y a manifestar sus preferencias siempre y cuando no excedan del ámbito privado. Incluso muchos madridistas acérrimos estamos de acuerdo con él en el fondo, pero nunca en estas formas.

En Oxford ofreció un espectáculo lamentable, más propio de una mala copia de Chiquito de la Calzada que de un prohombre del fútbol. En un compendio de tics, muecas, y ademanes afectados, Blatter explicó a un auditorio entregado a la vez que estupefacto, por qué Messi es un santón, y Cristiano un ciborg.

No sabíamos que Blatter vive en Barcelona y es vecino de Messi desde hace años. Sólo así sería posible que conociera tan bien al astro argentino, no como futbolista sino como persona: “Es el yerno que toda madre querría tener, un buen chico, amable”. Mucho nos tememos que la relación Blatter-Messi se limita a coincidir en dos actos públicos al año y poco más, así que menos lobos, caperucito. Vale que Messi no tiene aspecto de ir matando viejas o secuestrando huerfanitas por las esquinas, pero de ahí a elevarlo a los altares en vida, hay tanta distancia como desde la Rosario natal del futbolista a su Barcelona actual.

Que les pregunten a Ibrahimovic o a Villa por el buen chico Messi, ese cacique que hace y deshace en el vestuario, que firma un nuevo contrato con onerosa subida de sueldo cada seis meses, que manda más en el club que su presidente, y que desatiende sus obligaciones con el erario público español, negociando después multas a razón de cinco millones de euros. Efectivamente, es el yerno que toda madre quisiera tener… lejos de sus hijas. Quien esto escribe tampoco conoce a Messi, y no tiene el más mínimo interés en el único argentino que carece del don de la elocuencia. Estos son hechos objetivos y lo de Blatter son apreciaciones subjetivas de inspiración etílica.
 
Foto tomada de Rpp
 

Y yendo al fondo de la cuestión, ¿Qué necesidad había de burlarse de Cristiano para canonizar a Leo? Ronaldo es un extraordinario jugador que ha tenido la mala suerte de coincidir en el tiempo con el que posiblemente será considerado el mejor jugador de la historia. CR7 es un chuloputas dentro y fuera del campo, altivo, narciso, prepotente, pagado de sí mismo, y encantado de haberse conocido. Un posturitas que empieza a posar en pleno partido en cuanto ve que le enfoca la cámara. Un vigoréxico de barrio, un poligonero multimillonario que gasta más en estilismo que su novia, esa que dicen que es supermodelo, pero que antes de tener una relación con él, no había salido ni en el catálogo de las rebajas de Carrefour.

Y sí, como dice el payaso Blatter, Cristiano es un comandante dentro del terreno de juego. Pero no un híbrido entre Chiquito de la Calzada y Chaplin haciendo de Hitler en “El gran dictador”, como intentaba simular ese bobo que está al frente de la FIFA. Cristiano (como Messi) es el jugador franquicia de su equipo. El que más cobra (como Messi), el que más goles mete en su club y el que gana los partidos cuando sus compañeros tienen un mal día (como Messi). Y muy alejado de la imagen que nos quisieron vender cuando llegó a España, no es un amante de la noche que va cerrando bares y desbragando doncellas. Es un superprofesional que antepone su carrera a los cantos de sirena. También en esto es como Messi.

Un respeto señor Blatter, porque está hablando de dos talentos irrepetibles. Y sobre todo, téngase respeto a usted mismo. Las imágenes del otro día demuestran que llegó a Oxford perfumado de casa. El enrojecimiento facial que lucía durante la entrevista denota que el líquido transparente que contenía la jarra de la mesita auxiliar no era precisamente  agua.

Usted es el máximo dirigente del fútbol mundial y no puede ir cocido a un acto público, como si fuera un vulgar invitado del Sálvame Deluxe. Si no sabe mearlo, es mejor que no beba, y si lo mea, no lo haga hacia arriba, porque las leyes de la Física nos dicen que inexorablemente le caerá encima. Con su actuación del otro día se ha puesto en contra a mucha gente, y tenga mucho ojito, porque a poco que se vaya a Sevilla, le pueden quitar la silla.
 
Foto tomada de UOL Esporte
                       
Posiblemente el problema es ese, que este caballerete, bajito y regordete, no tiene categoría ni para ser presidente de su comunidad de vecinos, y el cargo le viene muy grande. Tampoco le ha ido mal en la vida, teniendo en cuenta que durante muchos años fue el chico para todo del todopoderoso Joao Havelange, aquel brasileño con aspecto de oficial del Tercer Reich, del que heredó el puesto en pago por los servicios prestados.

Viajar en business y hospedarse en hoteles de cinco estrellas gran lujo, lo sabe hacer hasta el señor Blatter; comportarse con responsabilidad y dignamente, es privilegio de unos pocos. Ya ha pasado una semana y todavía no hemos leído ni escuchado al presidente de la Federación Española de Fútbol pronunciarse acerca de un asunto, que afecta a los dos mejores jugadores de nuestra liga. Habrá que esperar a leer su libro de memorias: “Sus bais a enterar: El triunfo de un analfabeto funcional”, por si allí se manifiesta.
 
                                                                     Foto tomada de 20.minutos

Ángel María Villar, conocido cariñosamente en el mundo del fútbol por “Pillar”, debido a su afán por conjugar ese verbo en primera persona del singular, ni ha hablado ni hablará. El eterno presidente del fútbol patrio, un exfutbolista que se licenció en Derecho (¡Madre mía, como está la universidad española!), y después de tantos años de ejercicio sigue diciendo “fúrgol”, es un hombre taimado, ambicioso y paciente. Es ese tipo de personaje que al de arriba le pone el culo y al de abajo le da por culo. Y en esas está, en heredar el cargo.

Consejo de amigo Facebook, don Ángel María: Desconozco si usted es abstemio o le gusta empinar el codo, pero vaya aprendiendo a beber ginebra, como hace con maestría el presidente Blatter. Ah, y en youtube hay unos videos buenísimos de Chiquito de la Calzada. Sería bueno que ensaye la imitación por si algún día le invitan a Oxford. VanityFreakNews.
 

sábado, 26 de octubre de 2013

Una actriz saldrá vestida en una película española.

En ocasiones, la presión a la que puede ser sometida una persona, hace que se tambaleen los cimientos que soportan su vida. El resultado final es la claudicación total y absoluta, sin margen para el arrepentimiento o la vuelta atrás. Es lo que le ha ocurrido a la excepcional actriz española Rebeca Nalillo. 
 
Es el mito erótico de una generación de españoles. Los nacidos en los albores del felipismo, han crecido al ritmo de sus películas, maldiciendo a su eterno compañero cinematográfico, el justamente olvidado Jorge Panadero. Haciendo honor a su apellido, Jorge siempre acababa con las manos en el pan de su partenaire, primero amasando la harina, y después comiéndose unos bocadillos de barra y media.
 
 Las tramas argumentales de nuestro cine tienen una querencia innata por mostrar carnaza, la de Rebeca Nalillo, y la de cualquier otra. Si el largometraje es de ciencia ficción, y transcurre en un lejano planeta de otra constelación, el astuto guionista se inventará que por culpa del calentamiento global, en esa galaxia hace un calor que te torras, y los aborígenes no tienen más remedio que ir como su Dios los trajo al mundo. Si la acción tiene lugar en la Edad Media, época en que la gente iba tapada hasta el cuello, resulta que el malo malísimo de la historia ha robado la ropa de los protagonistas en un descuido, y a éstos no les queda otra que enseñar cacha. Y ya que están, pues darle al tema, porque lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos. 
 
 
 
 
En esta coyuntura de la cinematografía patria, era imprescindible que Rebeca Nalillo, saliera a la palestra para dar explicaciones, aunque fuera a través de su representante: "La Nalillo está bastante nerviosa. Hay que tener presente que es la primera vez en que va a aparecer vestida en pantalla, y con parlamentos de más de dos frases seguidas. Al no haber precedentes en el cine español, desconocemos como va a reaccionar el público. Tanto el equipo técnico como el artístico la han arropado mucho durante el rodaje de esas difíciles escenas, y el resultado ha sido muy satisfactorio. Por primera vez, un filme español ha tenido que invertir dinero en vestuario, y eso ha encarecido mucho la producción. Somos conscientes del morbo que despierta la película, y de la alarma social que se ha generado. Por todo ello, esperamos que funcione estupendamente en taquilla.
 
De todos modos, seguiremos el protocolo habitual en estos casos. Esperaremos el dato del número de espectadores durante el primer fin de semana, y si el resultado no es el deseado, filtraremos a la prensa que tras una relación fugaz con su hámster ruso, Rebeca está viviendo un romance estable con su perro podenco. Además, publicaremos un reportaje fotográfico que le hicimos en el desierto de Almería. Aparece supersonriente, luciendo un look casual, con maquillaje nude y cuidadosamente despeinada, rodeada de chiquillos desnudos pintados de negro. Se trata de simular que es embajadora de UNICEF para la infancia y que las fotos están hechas en una zona deprimida de Senegal. Este trimestre, los medios de comunicación han elegido Senegal como “País pobre del continente africano, asolado por la hambruna tras un desastre natural”. En tres meses si te he visto no me acuerdo, porque aunque allí la gente siga muriendo en masa, habrá que cambiar de país pobre, para que la opinión pública no se sature, y la audiencia no decaiga.
 
 
 
 
En el texto que acompaña a las fotografías, Nalillo hablará de la catarsis interior que le ha producido conocer de cerca la miseria del continente negro, y anunciará en primicia que va a donar una cantidad importante de dinero, entre treinta y cincuenta euros, para fines sociales: “Quiero levantar una estatua en medio del desierto en homenaje al Actor Desconocido. Así, estos pobres niños  podrán conocerlo y tendrán acceso al mundo del cine”.
 
Asimismo, la actriz se meterá en camisas de once varas, y denunciará la crisis de valores (bursátiles) que vive Occidente, reconociendo que para ella es más importante el ser que el tener: “Mi entorno me dice que estoy un poco loca. A veces he llegado a pensar en vender el Porsche Carrera y mi mansión de La Moraleja, para irme a vivir a Parla y estar así más cerca de mi público. El problema es que allí las casas son muy pequeñas y no sé dónde iba a meter la piscina cubierta, la pista de paddle, y el resto de coches”.
 
 
 
 
Gracias a su sólida formación intelectual, no evitará abordar las cuestiones políticas más actuales, defendiendo el No a la Guerra de Vietnam: “Basta ya de que muera gente inocente en el sureste asiático, por culpa del genocida Bush y de su cómplice Aznar. Hay momentos en que siento vergüenza de ser española”. Y confesará sin rubor que no le atrae nada la Primavera Árabe: “Yo soy más de invierno, de tardes de sofá y mantita en compañía de una buena película”.
 
Como gran experta en la materia, la moda será un tema obligado. He aquí alguna de sus frases más destacadas: “Debo ser la única famosa que no se viste en Zara. Prefiero salir vestida ya de casa”, “No entiendo la polémica de las tallas: La que pruebe el 69 se olvida de la 38 para siempre”, “Me encantan los diseños de David Delfín. Otro intentaría disimular, pero él es un tío valiente. Cubre la cabeza de las/los modelos para que te fijes sólo en la ropa, como queriendo decir: Que sí, que sí, que esta mierda la he hecho yo”, “Mis favoritos son Victorio & Lucchino: Ellos sí que son los reyes del volante y no Sebastian Vettel. El otro día, en una minifalda les conté un millón setecientos ochenta mil noventa y nueve volantes. Una locura”.
 
 
 
 
Si esta entrevista no fuera efectiva como mecanismo promocional, pasaríamos al plan B. Consiste en coger a todos los famosillos de medio pelo que pueblan los realities televisivos, desde Gran Hermano a Gandía Shore pasando por los tronistas de Mujeres y hombres y viceversa, y meterlos en una gran nave de ganado estabulado. Mientras son alimentados con pienso, y copulan compulsivamente entre sí, se les amenaza formalmente con regalarles un libro, si no van a ver al cine a ver la película de la Nalillo. Es un método ética y moralmente reprobable, pero garantiza un taquillazo a coste cero, porque esta jarfia humana es capaz de tirarse por un barranco antes de abrir una obra literaria.
 
En cualquier caso, este debe ser el año de la consagración definitiva de Rebeca como estrella. Hemos comprado para ella un Goya a la Mejor Actriz Principal, y estamos negociando un Oscar. Lo que pasa es que no nos va a llegar el presupuesto, y a lo peor nos tenemos que conformar con la nominación. Da igual, porque aunque no gane, recuperaremos sobradamente la inversión. Rebeca saldrá en todos los medios nacionales y extranjeros durante los meses previos a la ceremonia de los Oscar. Es una campaña publicitaria brutal, que nos saldría mucho más cara si la hiciéramos por libre.
 
 
 
 
Y después, a la vuelta del verano, recibirá el doctorado honoris causa por la Universidad de Tragacete: "Doña Rebeca Nalillo Sudado es una de las artistas españolas más internacionales, con una trayectoria plagada de bodrios infumables. Esta universidad quiere reconocer la labor docente de la doctoranda, ya que durante carrera profesional, lo ha enseñado todo, varias veces, en cada una de sus películas". Además, la Sociedad Española de Dermatología, le otorgará su premio especial anual: “Como elemento constante de divulgación científica, al mostrar su piel de cabo a rabo en cada fotograma”.
 
Por otra parte, la AAOZ (Asociación de Adolescentes Onanistas Zurdos) ha manifestado su oposición frontal a que Rebeca no enseñe carne en este largometraje. A través de su portavoz Efrén Illo, amenazan con manifestarse a la puerta de los cines donde se proyecte la película, ondeando sus penes enhiestos para realizar una performance de bukkake, con una muñeca hinchable, que simularía ser su ídolo cinematográfico. Esto sería surrealista en otros países, pero nada descabellado en España. Como mecanismo promocional funcionaría de maravilla, porque abriríamos todos los telediarios del día, y saldríamos en las tertulias de la telebasura varias semanas seguidas.
 
 
 
 
Veremos qué pasa. Hemos hecho una apuesta arriesgada. A lo mejor de a aquí a unos años, todas las películas españolas son distintas, y resulta que hemos sido pioneros. Por si acaso, Rebeca ya se encuentra inmersa en la preparación de su próximo proyecto, una coproducción hispano-chipriota. Es un drama social, intimista y comprometido, que llevará el revelador título: “Chupa, chupa, que yo te aviso”. Son tiempos difíciles y hay que apostar sobre seguro”. VanityFreakNews.

sábado, 19 de octubre de 2013

La cefalea precoital, primera causa de absentismo sexual.


         Reme Duele y Eloy Tampoco son una pareja normal. Clase media,  media. Como todos los españolitos, están hasta las mismísimas pelotas de su familia política. Al suegro lo toleran, porque: “Bastante tiene el pobre con aguantar a su mujer”, y porque los hombres, en general, se van amansando con la edad. El suegro es discreto, calla en presencia de su señora, o como mucho asiente cuando ésta habla.
 
         La suegra es otra cosa. Siempre tiene la palabra inadecuada en el momento más inoportuno. Reme y Eloy intentan convencer todos los días a su correspondiente madre política, para que se haga cooperante en Marte, a ver si con un poco de suerte, la rapta un comando de aborígenes. Se librarían de ella al menos dos legislaturas completas, teniendo en cuenta la eficacia habitual de los gobiernos españoles para liberar a los compatriotas secuestrados.

         Asumen estar puteados por sus respectivos jefes, y tenérsela que envainar varias veces al minuto, pero están hartos de que en casa pase lo mismo. Es el precio que tienen que pagar, por la ayuda mensual que reciben por parte de ambos abuelos. Los sueldos han bajado tanto, que Reme y Eloy no llegan a fin de mes. Y eso a pesar de que el Gobierno Rajoy, siempre atento y sensible a las necesidades de la gente, legisló por Real Decreto que los meses tuvieran sólo quince días.

         Asfixiados por la hipoteca, han tenido que recurrir a métodos insospechados para mejorar sus ingresos económicos. Reme consiguió una incapacidad del 66% por fibromialgia y síndrome de fatiga crónica, lo que no le impide acudir diariamente al gimnasio para hacer mantenimiento. De hecho, se está manteniendo estupendamente, ya que la grasa sobrenandante está exactamente igual y en el mismo sitio que cuando empezó a ir al gym. Eloy la acompaña religiosamente, pero no ha corrido la misma suerte. Su forma física ha empeorado: “Si es que a mí el bikram yoga no me va. Me estoy quedando chupado. Nos meten a 50 grados y salimos como las gambas en los cocederos: Sonrosadas, pero con menos vida que un recital de fados portugueses.”
 
 

         Y fue precisamente en el gimnasio cuando les surgió una oportunidad que no pudieron rechazar. Es conocido que este universo de mancuernas, músculos sudorosos, y culitos prietos, supone una cantera inagotable para las futuras estrellas del porno patrio. Fue así como Reme y Eloy pasaron a ser Maite Tillas y Moisex, la pareja de moda del pornofreak, subgénero de cine para adultos, comercializado a través de internet. En pocos meses amortizaron la hipoteca, cambiaron de coche, y ambas suegras se pusieron los dientes.

         Lo peor del éxito es que es una droga muy adictiva. Cuando lo pruebas no puedes vivir sin él. Gracias a sus películas de porno casero, ganaron la Almeja de Oro en dos ocasiones, y la Salchicha de Plata tres años consecutivos. Les paraban en el supermercado, y las cajeras les pedían autógrafos. Los parroquianos de los bares del barrio, les invitaban al imprescindible pincho de tortilla y caña. Anunciaban preservativos en las televisiones locales. Reme fue portada de Interviú enseñándolo todo, y meses más tarde el que salió fue Eloy, haciendo que mostraba algo, sin que se viera nada, como sus predecesores Jesús Vázquez, Rafael Amargo y Álvaro Muñoz Escassi. Hasta en esto se nota que España sigue siendo carpetovetónica, ultramontana y machista. El precio del metro de teta está por los suelos, pero un centímetro de trabuco visto de soslayo, tiene un valor de mercado incalculable.

Entraron en una espiral de sexo, drogas y flamenco. Parecían de nuevo adolescentes. Todo el día dale que te pego, en el ascensor, en el maletero del coche, en los baños de los restaurantes, en el salón social de la urbanización, en el trastero. Siempre cámara en mano, filmaban todos y cada uno de sus encuentros sexuales, y los subían inmediatamente a Sexcasero.com, la web de referencia donde cualquier pareja anónima podía colgar sus vídeos. Reme y Eloy (o mejor dicho, Maite Tillas y Moisex) encabezaban semana a semana el topdescargas.
 
 

Por el módico precio de un euro por video, cualquier internauta podía acceder a las aventuras en 3D de Julia y Francisca, las mecánicas de Móstoles,  protagonistas de la exitosa saga “ITV en el acto”. Otra pareja de éxito era la formada por Aureliano y Encarnación, los octogenarios viagreros, creadores de “Los viejos también gimen”. La sensación de la temporada era Macario&Cía, estrella absoluta de “Los trucos del Magorrino”, donde un albañil en paro se hacía pasar por mago en busca de ayudante femenina para su espectáculo, y se iba tirando una a una a todas las incautas que accedían a pasar el casting.

Eloy se mofaba de sus amigos cuando le confesaban que su vida de pareja no funcionaba. Al parecer, ellas alegaban dolor de cabeza un día sí y otro también, cada vez que no querían cumplir con el sacrosanto deber del matrimonio. Gregorio, el más obtuso y machista de la pandilla siempre defendía el mismo argumento: “¿Y qué más dará que le duela? Como si una mujer follara con la cabeza”. Cuando se hablaba de este tema (todos los días a todas horas), Eloy sonreía con displicencia. Se sabía macho dominante, y era una autoridad en la materia. A él nunca le pasaría algo parecido. La Reme era una máquina, y ya se encargaba él de mantenerla perfectamente engrasada.
 
 

Pero a todo cerdo le llega su San Martín, o en su defecto, la suegra se traslada a vivir a su casa, que viene a ser lo mismo. En el caso de Reme y Eloy, la desgracia vino por partida doble. Los respectivos maridos de ambas suegras, hastiados de la vida, decidieron inmolarse juntos. Una noche, al volver a casa después de pasar el día en la parroquia, se los encontró la madre de Reme en la salita de estar. La expresión facial de los abuelos denotaba paz, y en el  suelo había una nota manuscrita firmada por los dos, que rezaba: “Estamos bien, no tengáis prisa por reuniros con nosotros”. La autopsia reveló que la causa del fatal desenlace había sido una mezcla de vinorro de gran pureza, y una argamasa de chistorra cortada con panceta, y queso en aceite. Una combinación explosiva capaz de acabar con un caballo, que los ancianos, de puro gusto, no pudieron soportar.

Así, sin comerlo ni beberlo, Reme y Eloy se encontraron en casa con un pack de suegras. Dos por el precio de una. Los días de vino y rosas iban a terminar de forma abrupta, y en poco tiempo empezarían a sufrir las consecuencias. La intimidad desapareció de sus vidas. Las ancianas eran como cuando en Matrix replican al señor Smith. En vez de dos, parecían dos millones.
 
 

Más pronto que tarde, la vida sexual de la pareja se resintió. La libido descendió a niveles históricos. Cuando Reme se ponía tontorrona, Eloy tenía unos gatillazos monumentales, y cuando Eloy estaba golosón, Reme contestaba con desgana: “Me duele la cabeza”. Él, cabizbajo y pollienhiesto, se daba una ducha fría y musitaba: “Hoy tampoco”.

Pero ellos sabían la verdad. No era cierto eso que decía el telediario de que unos científicos extranjeros afirmaban que la cefalea precoital era la primera causa de absentismo sexual. Al menos en su caso, el primer motivo de quedarse a pan y mierda se llamaba Conchita, y el segundo, Juana, madres de Reme y Eloy respectivamente. Hasta que estas dos arpías entraron en sus vidas, en esa casa nunca había habido un dolor de cabeza, ni antes ni después del acto. VanityFreakNews.

 

sábado, 12 de octubre de 2013

Nace la primera ONG sinónimo de lucro.

            Era cuestión de tiempo que las principales agrupaciones políticas españolas crearan sus correspondientes fundaciones. El objetivo teórico de estas instituciones es la formación de militantes, el adoctrinamiento en el culto al líder, e incubar ideas con las que actualizar el discurso político. El objetivo real es mucho más prosaico: Recaudar fondos para el partido, y ya de paso, para los partidarios, y para los partidarios de los partidarios.
 
 
 
 
Así las cosas, hoy ha comenzado su singladura la primera ONG sinónimo de lucro. Nadie quería perderse el nacimiento de la criatura. El salón Ambassador del parisino Hotel Crillon estaba abarrotado. No cabía una persona más, ni haciendo el sesenta y nueve con el de al lado. Fuera, en la Plaza de la Concordia, las primeras hojas del otoño comenzaban a caer. Dentro, los invitados sobrenadaban entre delicatessen de Maxim’s y Fauchon. El Moët Chandon corría como el agua del Sena, servido por camareros que parecían sacados de la Semana de la Moda de París. Los organizadores no escatimaron en gastos, sabedores de que invitaban ellos pero pagaban otros.

Mientras estos representantes de la oligarquía económica y social disfrutaban de los placeres mundanos con la naturalidad del que lo ha hecho siempre, los paganos de la fiesta estaban a muchos kilómetros, concretamente de los Pirineos hacia abajo.
 
 

En ese viejo país llamado España, las hormigas obreras trabajaban durante todo el año en beneficio de las hormigas reinas o fértiles. Éstas, no habían hecho ningún mérito para ostentar su privilegiada condición, salvo haber nacido en una cuna distinta que las demás. Sus súbditos eran conscientes del papel que desempeñaban, y lejos de estar frustrados, lo asumían con conformidad. Ninguna cuestionaba su autoridad e incluso estaban orgullosos de poder trabajar para las hormigas reinas de su hormiguero, que eran consideradas un modelo ético y un referente moral para toda la colonia.

Lola Drona, poco o nada sabía del reino animal, y menos aún de las hormigas. Abandonó Derecho a falta de dos asignaturas (No sé por qué todo aquel que deja colgada una carrera, lo hace con ese número de asignaturas pendientes). La vocación política llamó a su puerta con tanta insistencia, que parecía un teleoperador de Jazztel a la hora de la siesta. Se afilió a las Nuevas Generaciones del partido donde había más posibilidades de prosperar, que no era precisamente el más afín a sus acomodaticias convicciones políticas.

Allí coincidió con otros “jóvenes” treintañeros que también habían visto en la política un medio de vida en vez de un fin, una profesión remunerada antes que una actividad altruista en beneficio de la comunidad. Como ellos, Lola no había trabajado nunca fuera del partido, y tampoco tenía intención de hacerlo: “Mi lugar está aquí, defendiendo los intereses de la sociedad”.

Lola se acercó al estrado y tomó la palabra. Transcribimos literalmente sus palabras, que aún hoy nos dejan estupefactos, por su descaro y sinceridad descarnada: “Buenas noches, señoras y señores. Agradecemos de antemano su presencia y el esfuerzo que han hecho para asistir, pero la ocasión merece la pena. Hoy tenemos el placer de dar la bienvenida a la ONG “Carteros sin fronteras”, una organización sinónimo de lucro que lo único que pretende es forrarse, llevando allá donde más se necesite una comisión, una mordida, un dinero negro o un fondo reservado. Como nuestro nombre indica, trabajaremos sin fronteras, y nuestros carteros, hombres y mujeres respetados y respetables, llevarán los sobres a cualquier paraíso fiscal del mundo.
 
 

Como el dinero público no es de nadie, y aunque seamos una organización no gubernamental, tanto el Gobierno actual, como el de signo político contrario, que presuntamente se formará a partir de las elecciones próximas, se ha comprometido a concedernos una aportación económica anual, que oficialmente emplearemos para realizar “Cursos de formación”, y extraoficialmente repartiremos entre nosotros.

Y ahora, mientras disfrutan de la fiesta a la salud de todos los españoles, veremos un video donde nuestro querido Luis Bardesayunas, presidente de honor de la ONG, les da la bienvenida. Como saben, tras el cuarto de hora que pasó injustamente en prisión, y tras ser sobreseído su caso, ahora vive en las Islas Caimán. Allí continúa trabajando en la que ha sido su profesión durante tantos años, y en la que es un referente a nivel mundial. Buenas noches. Dentro video”.
 
 

Mientras los invitados veían el video en París, en uno de los hormigueros de un ecosistema español, un escarabajo denunció que había visto a una de las hormigas reinas cometiendo un acto reprobable. Las hormigas obreras habían trabajado todo el verano recolectando alimento, que acumulaban laboriosamente en la galería principal, bajo la atenta mirada de las reinas. Pues bien, una de las reinas dedicaba las noches a llevarse la comida de la comunidad a otros hormigueros, donde la escondía. Al principio la cantidad desviada era pequeña, pero la avaricia hizo que el tránsito de alimentos fuera creciente, y en una de esas operaciones furtivas, un escarabajo insomne descubrió a la hormiga reina.

Las obreras no creyeron al escarabajo, que fue tildado de mentiroso. ¿Qué necesidad de robar tenía esa reina, si su posición era de privilegio, y el resto trabajaba para ella? ¿Para qué se iba llevar comida a otro hormiguero si en el suyo tenía más de lo que ella podía consumir? El resto de reinas hizo frente común con la presunta culpable, defendiendo su inocencia y negando las cada vez más numerosas evidencias. En todo caso, aceptaron que su compañera, como hembra fértil que era dada su condición de reina, sí había visitado otros hormigueros con nocturnidad. Pero su objetivo no era robar comida, sino echar una canita al aire con los machos de otras colonias. Aquello no estaba bien, pero no podía perder su posición real por un pecadillo que a fin de cuentas, cometía casi todo el mundo.
 
 

El escarabajo aportó pruebas contundentes y veraces. A las denuncias se unieron el topo, gran señor del subsuelo y experto en macrogalerías, y las luciérnagas, que desde su posición aérea iluminaban la noche y lo veían todo como si fueran helicópteros de policía.

Se celebró un juicio público, y la hormiga fértil fue encontrada culpable de los cargos que se le imputaban, y condenada a ser expulsada de la colonia. El resto de hormigas reinas, fueron también juzgadas y condenadas por encubrimiento de delito, falsedad documental y malversación de alimentos públicos. La pena fue la misma que para su compañera. Indignadas, abandonaron el maizal proclamando su inocencia: “Ya encontraremos un hormiguero mejor. Vosotras, pobres hormigas obreras, desapareceréis en breve, porque no sois fértiles y lo único que sabéis hacer es trabajar por cuenta ajena”.

Cuán equivocadas estaban las hormigas reinas. Desconocían el funcionamiento interno del reino animal, donde el mecanismo de autorregulación es una ley absoluta. En el hormiguero, las obreras volvieron a trabajar colectivamente en apoyo de la colonia, y algunas de ellas, que pasaban por ser las más honestas, desarrollaron la capacidad de reproducirse.
 
 

Sin embargo, las reinas se iban encontrando en su camino con otras reinas que habían corrido la misma suerte que ellas. Ninguna sabía emplear sus patas para trabajar, y sus alas no les servían de nada fuera del hormiguero. Además no sabían defenderse porque tampoco lo habían hecho nunca. De acuerdo con la ley natural, sirvieron de suculento alimento a un grupo de perdices, depredadores habituales de insectos, pero poco acostumbrados a hormigas de tan buen aspecto y colosal tamaño.

Así acabó la historia en el hormiguero del maizal, y en los hormigueros vecinos. Las reinas se extinguieron, unas por culpables directas y otras por cómplices necesarias. Mientras tanto, las hormigas obreras fueron felices, y no fueron comidas por las perdices. VanityFreakNews.