sábado, 23 de marzo de 2013

El cadáver incorrupto de un político es expulsado de su partido.

            Si hemos de ser sinceros, hasta los cerebros siliconados más infravalorados como el de Yola Berrocal, son conscientes de que los partidos políticos se financian de forma irregular. Oficialmente se nutren de las cuotas de sus afiliados, y de una partida anual recogida en los Presupuestos Generales del Estado.

Pero las cuotas son el chocolate del loro, y la asignación presupuestaria, con ser generosa, no daría nunca para pagar esas costosísimas campañas electorales, ni el tren de vida del que disfrutan sus dirigentes. Sueldo, casa, chófer, coche, escolta, etc. Todo va a cargo del partido. Pero, ¿De dónde sale la pasta? Porque detrás de las siglas PP, PSOE, CiU, o las que el lector quiera poner, no hay ninguna empresa que fabrique un producto y posteriormente lo comercialice, con la consiguiente producción de un beneficio económico.

Los españolitos mirábamos de soslayo, (no a las ubres naturales y sobrevaloradas de la Berrocal), sino diciendo: ¿Y a mí qué de dónde venga el dinero? Lo jodido ha sido cuando nos hemos dado cuenta de que financiación irregular es un vil eufemismo. La palabra correcta es latrocinio, sustracción, hurto, pillaje, mangancia, depredación, expolio, en definitiva, robo. Y lo peor de todo es que los apandadores son ellos y los apandados nosotros.
 
 

Cuando dices esto en un foro, rápidamente sale alguna luminaria intelectual y te espeta eso de: “Estados Unidos es la cuna de la democracia, y allí pasa lo mismo”. Primer punto: En América también se atropellan viejas, y se maltratan animales, y eso no significa que esté bien hecho. Segundo: En USA, los lobbies que apoyan a tal o cual partido son perfectamente reconocibles: La Asociación Nacional del Rifle, la comunidad judía de Hollywood, etc, aflojan sus dólares con un marcado sesgo ideológico. Todo el mundo sabe quién apoya a quien y en qué cantidad, y después cada palo aguanta su vela, y apechuga con las consecuencias.

En España, los únicos lobbies reales son los que viven en nuestros montes y están en peligro de extinción. Aquí lo que hay son políticos (da igual el partido) que al día siguiente de llegar al poder, deciden hacer una obra pública para mejorar su ciudad. La sacan a concurso público, y por esas cosas que tiene la vida, la licitación va a parar a una empresa que ni es la más barata ni es la que mejores condiciones ofrece. Pero casualmente, ese industrial es el que mejor se aviene al “interés general”.

 El “interés general” consiste en que si la obra pública cuesta “X” miles de euros, el empresario paga “X” + “Y” + “Z” cientos de miles de euros. “Y” va para el partido, y “Z” se reparte religiosa (PP, PNV, CiU) o laicamente (PSOE, IU) entre la camarilla del político. Como resultado, el precio final se encarece muchísimo. A cambio, el sufrido y esforzado contribuyente disfrutará de una placita dotada con un banco cojo, una papelera de plástico, y una fuente de la que mana un hilillo de agua no potable. Con el dinero que ha costado se podría haber hecho una réplica de Times Square a tamaño natural, pero no pasa nada. El político ordena y el “agradecido” ciudadano calla y paga.
 
 

Puede que ésto haya sido siempre así, y que cualquier tiempo pasado no fuera necesariamente mejor, pero hay sucesos que invitan a pensar lo contrario. Don Cristóbulo Urbano, preeminente político de la Segunda República, manifestó en vida su deseo de descansar eternamente en su localidad de origen, Malillos de la Presa. Llegado el momento, el hijo pródigo volvió a su pueblo para quedarse. El alcalde de la época expropió la mejor casa de la plaza, y mandó construir en ella el Pabellón de los Hombres Ilustres. Allí han descansado durante décadas los restos de don Cristóbulo, en espera de que la villa alumbrara y viera morir a otro hombre o mujer, que fueran dignos acompañantes del malogrado prócer.
 
 

Los tiempos cambian, pero las personas no. El alcalde actual, sobrino nieto del que enterró a don Cristóbulo, recibió la semana pasada la visita de un directivo de Inditex. Al parecer, el conocido grupo empresarial considera a Malillos de la Presa un punto de interés estratégico, de cara a implantarse en la cuenca del río Lubierna, y desde allí, extenderse por todos los confines de Hispania. Después de Zara, Zara Home, Pull & Bear, Massimo Dutti, Stradivarius, Bershka, Uterqüe y Oysho, Inditex quiere lanzar Zara Rustic. El objetivo es renovar el vestuario de los lugareños de la España profunda, para que de una vez por todas, las boinas caladas y las batas con zapatillas desaparezcan del campo español.
 
 

El primer edil de Malillos acogió con gran alegría la propuesta de Zara, que supondría para el pueblo una tenue inyección económica aún por cuantificar, y la creación de un puñadillo de puestos de trabajo temporales y tres o cuatro fijos. Naturalmente, la mejor casa de la plaza albergaría la futura tienda de Zara Rustic, y esa no era otra que la actual sede del Pabellón de los Hombres Ilustres. “Don Cristóbulo lo entenderá, él sabe que esto es bueno para el pueblo”, repetía el alcalde a modo de mantra autoexculpatorio.
 

 

Dicho y hecho. Mientras el alcalde cambiaba su utilitario por un coche de alta gama, se compraba un casoplón en la ciudad y mandaba a las niñas a estudiar a un internado extranjero, el cadáver de la mayor gloria  que ha dado Malillos de la Presa en sus setecientos años de historia, fue trasladado al cementerio municipal. “En el siglo XXI, los ciudadanos demandan que sus políticos vivan holgadamente, para que no tengan la tentación de robar, y esta corporación es sensible a las demandas de la gente llana”. Así comenzaba el bando municipal donde se anunciaba la exhumación de don Cristóbulo.

Hasta aquí todo normal dentro de lo anormal de la situación. El problema vino cuando los técnicos municipales abrieron el féretro y se encontraron con el cuerpo incorrupto del político local. Como si el óbito hubiera ocurrido ayer, se mantenía en un perfecto estado de conservación. Tenía los ojos abiertos, y el gesto serio. Parecía que en cualquier momento fuera a gritar: “Vaya panda de hijos de puta que estáis hechos”. Pero no dijo nada. Permaneció impasible, como si fuera un ciudadano actual: Manso, sumiso, adocenado, acostumbrado a vivir siempre en el lado estrecho del embudo.

El muerto no podía defenderse, pero los vivos tampoco levantaron los brazos, ni tan siquiera alzaron la voz. Siguieron en sus quehaceres, laborando los pocos que aún tenían trabajo, y callejeando el resto. Pasó un día más, en espera de que llegara la noche para ver el fútbol en la tele del bar o a Falete tirándose desde un trampolín en la tele de casa. Qué macabra metáfora: Un país entero corriendo en calzoncillos detrás de una pelota, o lanzándose al vacío, confiado en la vana promesa de que debajo hay agua.
 
 

El primer edil ordenó la expulsión inmediata de don Cristóbulo Urbano del partido político al que ambos pertenecían, con el irrebatible argumento de que el finado llevaba muchos años sin pagar su cuota mensual. Esa fue la versión oficial. La oficiosa fue la que confesó a sus allegados: “¿Un político incorrupto? ¿Dónde se ha visto eso? Imaginaos en qué lugar nos deja al resto. Yo no digo que robar esté bien, pero me limito a repetir lo que hace todo el mundo. Una cosa es ser hermanos, y otra bien distinta ser primos. Así que desde este mismo instante, el viejo ya no pertenece al Partido Anaranjado, el único que defiende los intereses de los trabajadores y los parados (afines al partido)”. VanityFreakNews.

sábado, 16 de marzo de 2013

Una mujer introspectiva intenta suicidarse comiendo fabada.


         Hay personas que nacen con estrella, y personas que nacen estrelladas. Guadalupe Dorra pertenece al segundo grupo. Su absoluta carencia de belleza física hizo que desde la más tierna infancia, viviera marginada. Año tras año, ganaba de calle el concurso “Patito feo de la clase”. No era fea, era compleja de observar.
 

         Con ser este un problema trascendental de cara a la integración de Lupe en su medio biopsicosocial, la niña tenía otro rasgo distintivo que marcaría indeleblemente su forma de relacionarse con otras personas. Padecía meteorismo. No hablamos de algún pedete furtivo. No nos referimos a un gasecillo sin malicia y emitido de soslayo, como quien no quiere la cosa.
 
 
 

 
Guadalupe era una máquina entrenada para matar. A las pocas horas de nacer, y mientras expulsaba el meconio, se estrenó en su faceta de francotiradora. El resultado fue la amputación traumática del miembro superior derecho de su madre, a la altura del tercio distal del antebrazo. El pediatra nunca pudo introducir en su dieta legumbres u hortalizas. De igual forma, tenía prohibidas las bebidas con gas.

 
Ella se sentía distinta, y los niños, con esa crueldad tan inmisericorde de la que a menudo hacen gala, no dudaban en recordárselo constantemente. Jugando al escondite perdía casi siempre, porque el sonido de su incesante tránsito intestinal, hacía las veces de GPS, y delataba su posición con precisión matemática. En clase de gimnasia, paraba de correr antes de empezar, porque desarrollaba flato anterógrado. Ya siendo mocita, en las discotecas, la gente dejaba alrededor de ella un perímetro de seguridad de cinco metros en las piezas lentas, y de diez a quince si la música era reggaeton.
 

Poco a poco, fue forjando una personalidad reservada, reservada a ser una paria social, un despojo humano, un desecho de tienta. Su destino era caminar por el mundo en soledad, con la única compañía de su hedionda vida interior. Estudió Imagen y Sonido, donde sus cualidades saltaban al oído. Sus profesores de prácticas padecieron sus habilidades físicas, y no dudaron en encauzar su futuro profesional hacia el mundo del cine.
 
 
 
 

Durante un tiempo, no hubo película bélica o de catástrofes naturales, donde no participara Lupe. El sonido directo cada vez se emplea menos, por lo que hay que grabar las voces, la música, y los ruidos en estudio. Gracias al talento no tan oculto de la Dorra, sobrenombre por el que era conocida en el mundillo, en la pantalla cobraban vida tiroteos, explosiones, terremotos, erupciones volcánicas, y tsunamis varios. Su trabajo en la remasterización de “Armageddon” le valió una nominación al Oscar, y un apercibimiento de cierre del estudio de grabación por parte de los inspectores de Sanidad, que determinaron que aquella atmósfera irrespirable era perjudicial para la salud.


Un productor estaba preparando una película sobre el Big Bang, y tanteó a Lupe, que ya tenía caché de estrella. Firmó el contrato, y sin preaviso, desapareció dos días antes del comienzo del rodaje. Su cuentas de las redes sociales fueron borradas, su celular estaba apagado, el fijo descolgado, y su nombre no figuraba entre los ingresos urgentes de ningún hospital. La última esperanza es que estuviera alojada en un hotel de Zahara de los Atunes, que es donde dicen que van todos los famosos españoles para aislarse del mundo. Aquello no es tan grande, así que como le leyenda urbana sea cierta, Zahara debe parecer el metro en hora punta.  Lupe Dorra se había esfumado como un pedo en el aire. Ni siquiera había dejado estela.
 
 
 
 

 De inmediato, un nutrido grupo de paparazzi se apostó a las puertas de la residencia de la estrella, un chalet ubicado en la urbanización de lujo El Minarete del Chambelán, en Paracuellos del Jarama. Ya lo decía mi abuela Saturnina: “Hijo mío, si quieres que algo no se sepa, no se lo cuentes a nadie”. Por ahí vino la perdición de Lupe. Al fin y al cabo, Paracuellos sigue siendo un pueblo, y en los sitios pequeños todo se sabe. Sobre todo si tu vecino es Paco Tilla, un militar que trabajó en el CNI, y actualmente está en la reserva por discapacidad visoauditiva. Nadie se tira un pedo en Paracuellos sin que él levante acta notarial. Paco es el hombre que lo sabe todo de todos.
 
 
 
 

Y por unos eurillos, cantó la gallina: “La Lupe está viva, y fuera de peligro. Está ingresada en un hospital madrileño, recuperándose de las lesiones. La presión de la fama ha podido con ella, y se ha intentado suicidar. Había cuidado hasta el último detalle de su macabro plan. Compró esta mansión, y ordenó insonorizar el sótano, con la excusa de que quería tener un estudio de grabación en casa. Después mandó a una de las chicas del servicio a comprar veinte latas de fabada Litoral, un kilo de coles de Bruselas y una botella de cinco litros de agua con gas. Merendó ligero, y se preparó espiritualmente para la gran traca final. Hizo un barrido por Spotify, y seleccionó la música ambiente para la ocasión: Leonard Cohen, Madredeus, y unos duetos unplugged de María Dolores Pradera y Carlos Cano. Telefoneó a su exsuegra, para reconocerle que nunca la había soportado; le mandó un SMS a su jefe, para decirle que era un cornudo; y le escribió un whatsapp con su cuñada para confesarle que el incendio del piso que ésta tenía en la playa, había sido provocado.
 
 
 

 
La casa estaba en silencio. Había dado la noche libre a los criados. Bajó al sótano. Devoró las judías y su guarnición de coles, mientras daba grandes tragos de agua. Una vez finalizada la última cena, se sentó en posición de meditación, y dejó el cerebro en modo off, alcanzando el grado de máxima introspección. Abrió una botella grande de sidra “El Gaitero”, y tras dar buena cuenta de ella, utilizó el corcho para taponarse el culo. Era cuestión de tiempo y de que el catabolismo siguiera su curso. Aproximadamente dos horas después llegó el momento de la gran explosión. Fue como una demolición controlada, pero hacia dentro.
 

Yo asistía a la escena desde el ordenador de mi casa, ya que tengo hackeada la señal del circuito de cámaras de seguridad del chalet. La premura de mi actuación salvó la vida de Lupe. La evacué en mi propio coche hasta el centro hospitalario más cercano. La fortuna quiso que esa noche, el jefe de hospital fuera el afamado doctor Jaime Latoco Poco, el único amigo que me queda de la infancia.
 
 
 
 

El doctor reconoció que aunque el equipo de Cirugía estaba curtido en mil batallas, no había visto nunca un caso semejante. Las lesiones internas habían sido devastadoras, y las estructuras anatómicas se encontraban en un estado irreconocible, amén del hedor insoportable que desprendía el campo quirúrgico. No sabían como reconstruir aquel amasijo de vísceras, músculos y nervios. Anastomosaron y cosieron por donde pudieron, guiándose más por el instinto, que por su vasta formación anatómica. El resultado fue manifiestamente mejorable, pero con aquellos mimbres, no se podía hacer mejor cesto.
 

Los cirujanos expertos coinciden en que una vez que abres un cuerpo, siempre te llevas algo por delante. La pobre Lupe no tuvo suerte ni para ver cumplido su último deseo. Vivió el resto de sus días orinando por la axila derecha, comiendo por el ombligo, y sonándose por el ano. Al menos en este último punto, salió ganando al cambiar ventosidades por mocos. Genio y figura, sus primeras palabras al despertar de la anestesia fueron: Tengo sed, ¿Me podrían traer un refresco con gas, por favor? VanityFreakNews.
 
 
 

domingo, 10 de marzo de 2013

El ángel de la guarda de los Kennedy era un impostor.


         Los norteamericanos siempre han considerado a los Kennedy como su particular familia real. Son el equivalente a las monarquías centenarias de la vieja Europa. Todo lo relacionado con esta dinastía, sigue despertando un interés inusitado en la opinión pública estadounidense.




Hoy, USA ha amanecido sobrecogida por la última revelación de la CIA: El ángel de la guarda asignado al clan de los Kennedy era un impostor. Al parecer, Einllel Fake, carecía de titulación oficial. Sólo tenía aprobado el examen de acceso y los créditos teóricos del primer año de carrera. Se trataba de un ángel en formación, de categoría A2Z. Estos agentes proporcionan protección parcial, y solamente en situaciones de bajo riesgo: mordedura de perro rabioso, esguince de tobillo sin caída al suelo, y corte de digestión por gazpacho en mal estado.

En opinión de los expertos consultados por Vanity Freak News, esto puede explicar por qué tantos miembros del clan han perdido la vida a edades tempranas o en extrañas circunstancias: Joseph P. Jr, Kathleen y John John (accidente aéreo), JFK y su hermano Robert (asesinato), Michael (accidente deportivo), David (sobredosis), Mary (suicidio), etc.




De momento, la única Kennedy longeva ha sido la tía Jean Ann, aunque sobre ella pesan serias sospechas de externalización. Al parecer, la vieja que es bastante pelleja, sigue viva porque no comparte ángel de la guarda con el resto de la familia. En la documentación desclasificada por la CIA, existen evidencias de que en 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, contrató los servicios de una empresa española radicada en Huérmenes de Trejuño, provincia de Palencia. Allí, la media de edad es de 115 años, y todos los óbitos ocurren de forma natural desde el siglo XV.




Hasta ese bonito pueblo palentino nos desplazamos para hablar con Custodio de Todo, consejero delegado de este emporio empresarial, líder mundial del sector: “Nosotros ofrecemos un servicio integral, con una tasa de éxito del 100%. En primer lugar, modificamos de forma radical los hábitos de vida del cliente. Le asignamos una aportación mensual de 6000 euros, para que se quede en casa y no tenga que ir a trabajar. Restringimos los contactos con su familia política a una visita cada tres meses, excepto la suegra: la ve el día de la boda y después nunca más.

En cuanto oscurece, nuestros clientes se van a la cama sin cenar. Con el estómago lleno no hay quien descanse y además evitamos el efecto potencialmente oncogénico de los ácidos postprandiales. Seguimos la dieta huermeniana, a base de productos de nuestra huerta cocidos en agua del río y sin aliño, para que conserven el sabor original. ¿Alcohol? Sólo para desinfectar si alguien se hace una herida. ¿Tabaco? Sabemos que lo trajeron de América, pero como este es un pueblo pequeño, aquí todavía no ha llegado.

 El sexo real está vetado, pero con el tántrico y con las pajillas de soslayo hacemos la vista gorda. La mayoría elige para estimularse ver la tele en horario infantil, que es cuando ponen las escenas más fuertes. No obstante, el agua del pueblo tiene una alta concentración de bromuro, y eso ayuda al cumplimiento de la abstinencia.




 Las salidas a la calle deben estar tutorizadas. El custodiado camina del brazo de su ángel, sujeto por arneses metálicos, y protegido por casco y chaleco antibalas. Lleva calzado antideslizante con servofreno hidráulico. Si amenaza lluvia, lo transportamos a la sillita de la reina. Y para trayectos largos tenemos a la Capitana, una rucia mansa de total garantía.

El deporte es fundamental en nuestro plan de trabajo. Fomentamos el ajedrez, con piezas de plástico grandes e irrompibles. El parchís lo hemos desechado por peligroso. Las fichas son muy pequeñas, y el año pasado un lugareño capullo que se dedicaba a metérselas en la boca, se atragantó y no pudimos hacer nada. Menos mal que falsificamos la partida de nacimiento, y para que no nos estropeara la estadística, le encalomamos el fiambre al pueblo de al lado. Nos llevamos fatal con ellos, pero como son muy pardillos, un muerto más ni lo notan.

Los resultados del Método Huermeniano se ven desde el primer mes: El cliente está de una mala hostia tremenda, pero lo da todo por bueno con tal de no ver a su suegra. Además, sabe que aunque jodido y con una mierda de vida, va a vivir mucho, mucho tiempo”.




Custodio ha visto en las noticias lo del falso ángel de la guarda, y tiene una opinión formada al respecto: “Eso aquí no hubiera pasado porque somos profesionales. ¡Qué vergüenza! En el parte televisado han dicho que el ángel no tenía ni alas propias. Llevaba unas de plástico que se había comprado en un chino. Menudo pollo. Anda que como venga por aquí, le cojo de la solapa y le pongo a cavar el huerto. Una oveja negra no puede manchar el buen nombre de un gremio.

 Nosotros recibimos cientos de solicitudes de ángeles rasos todos los años, porque saben que es una especialidad con muchas salidas. Pero para esto no vale todo el mundo. Sin ir más lejos, ayer tuvimos el caso del hijo de la Rufina. Más buena y mas limpia no la hay en toda la provincia de Palencia. Pero su chaval, ¡Ay, Dios mío! Cuando le expliqué que en este oficio no hay libranza, que los turnos son de 24 horas, y que no hay vacaciones, va y me sale con el estatuto de los trabajadores. Casi le salto los dientes. Hablé con su madre de hombre a hombre: Mira Rufi, no me duelen prendas en decirte que tu chico no es para esto. Mándalo a la capital y que haga un módulo. Yo hablo con Credencio el de la Blasa, la que le pilló el carro una pierna, y sin en cambio se le gangrenó la otra. A ver que puede hacer él, que en la ciudad es muy mandao, y regenta una tienda de contramarinos. Rufina: Los jóvenes de ahora no son como éramos nosotros. Estos nacen enseñaos para no trabajar. Son muchísimo blandos, y no los hemos educado acorde con los estándares rurales. Así nos va la epistemología cotidiana del día a día, y lo que nos quedará por ver, Rufina.”




Custodio de Todo aprovecha los micrófonos de Vanity Freak News para lanzar un mensaje: “Vengan a Huérmenes y conozcan sin compromiso a nuestros ángeles de la guarda. No se arrepentirán. Si no quedan satisfechos, le devolveremos el dinero a sus herederos. Este fin de semana les ofrecemos una promoción que no pueden dejar de contratar. La Cobertura High Premium, garantiza protección total en caso de grandes catástrofes, desastres naturales, y reelección de Rajoy como presidente. Además, las cien primeras llamadas a cobro revertido recibirán, por unos pequeños gastos de envío, un kit de supervivencia en aguas pantanosas, y un DVD titulado “El cielo, ese gran desconocido (y que no tenemos prisa por conocer)”. Aprovechen esta promoción porque sólo dura hasta mañana. Si no, da igual, porque la semana que viene la volveremos a repetir. ¿No suena a música celestial? VanityFreakNews.

domingo, 3 de marzo de 2013

El alunizaje triunfa como forma de parking low cost.

   

Desde que semos uropeos, nuestros retoños saben hablar cualquier lengua, viva o muerta, excepto castellano. El pichinglish y el espanglish se han convertido en un idioma supranacional. Así las cosas, lo que toda la vida de Dios se ha conocido como "ahorrarse un duro", ahora se denomina low cost. Pues bien, la suma de low cost e impuestos, se llama picaresca.

 

Oscar Adura es un español en peligro de extinción. Pertenece a ese grupo de machos viriles que no alegaban alergia para evitar ir a la mili. Se trata de patriotas que se cuadran cuando suena el himno nacional antes de un partido de la selección (de fútbol, por supuesto: El resto de deportes son afeminados). Hablamos de protohombres que piensan que su jefe es un niñato enchufado que no tiene ni puta idea de nada. Nos referimos a mastuerzos carpetovetónicos que se niegan a hacerlo con preservativo, "porque se pierde sensibilidad".

 

Pero lo que nunca ha sido, ni será Oscar, es un gilipollas. El día que el Ayuntamiento anunció la implantación del SER (Servicio de Estacionamiento Regulado), se prometió a sí mismo que nunca pagaría un céntimo por aparcar en la calle. Volvió a utilizar su cerebro después de veinte años de inactividad, y diseñó varios planes, cada uno con más lagunillas que el anterior. El primer día se quedó toda la noche dando vueltas con el coche alrededor de la urbanización. Se ahorró el ticket, pero se gastó medio sueldo en gasolina, y a la mañana siguiente se arrastraba de sueño. Fracaso.

 

El segundo pensó: “Pues me voy a Alicante. Allí nunca hay problema para aparcar, y además así le doy una vuelta a la casa, que hace meses que no vamos”. Dicho y hecho, encontró sitio nada más llegar en primera línea de playa. Todo parecía perfecto, excepto que tuvo que desalojar a un grupo de okupas: “El verano pasado, mi mujer le había dejado las llaves a su familia para que pasaran unos días. Con razón no cogían el teléfono de Madrid, como que se habían hecho fuertes en el apartamento, los muy cabrones”. Encima, a la vuelta había un atasco monumental en la entrada a Madrid, por lo que llegó tarde a trabajar. Poco práctico.
 
 
 

 
El tercer día resucitó: Decidió ir a trabajar en transporte público, pero al ir a comprar un metrobús, se percató de que en su tarjeta de crédito no quedaba tanto dinero. Tuvo que ir al banco y solicitar una ampliación de la hipoteca, que le fue denegada, porque a partir de una cantidad tan importante, necesitaba aval. Fiasco.

 

El cuarto intento creyó haber encontrado la solución definitiva. En vez de dejar el coche en la calle se lo subiría a casa en el ascensor y lo dejaría en el cuarto de su suegra, junto al brasero. La idea era buena, pero el puto spoiler trasero del vehículo se atascaba en la puerta del portal, y no entraba. Decepción.

 

El quinto día se hizo la luz. Mientras conducía hacia su hogar, la radio alertaba sobre el aumento de los robos en comercios mediante el procedimiento de empotrar un coche en el escaparate. Dicho y hecho. Al llegar a casa, se paró frente a El Corte Chino, un pequeño supermercado situado en los bajos de su torre. Aceleró todo lo que permitía su coche de tercera mano, y… ¡Catacrash! Salió tambaleándose, pero con la satisfacción interna de haber conseguido aparcar. “Esto si que es un buen alunizaje, y no la mierda trucada que hizo el Neil Armstrong”.
 
 
 

 
Miró a su alrededor, y pensó: "Pues ya que estoy aquí, voy a hacer la compra. Al dueño no le va a costar un euro, porque se lo paga el seguro, y a mí me apaña". Llamó a su mujer y le dijo: “Cari, no prepares cena, que hoy cocino yo, pídeme la delicaestresen que quieras”. Cuando subió a casa, cargado como una mula, le enseñó a la Yoli su preciado botín, convencido de que se quedaría sorprendida de sus dotes de shopper: "Pero si todo lo que traes está caducado". "¡Será cabrón el chino! Si es que somos unos quijotes. Les dejamos vivir en nuestro país como si fueran personas, les permitimos trabajar, y nos lo agradecen engañándonos. Así va España", contestó Oscar.  “No me divorció porque no tenemos dinero para el abogao. Anda, saca a mi madre a la calle que se lo va a hacer en la moqueta. Y date prisa que os quita el árbol el perro de los del sexto izquierda”, respondió la Yoli sin apartar la mirada de la tele, donde reponían Modern Family.

 

Transcurrieron las semanas, y el alunizaje empezó a ser práctica habitual. Algunos vendedores optaron por emplear cristales blindados en sus comercios. Otros se decantaron por quitar las lunas de los ventanales, para facilitar la maniobra de aparcamiento. Un grupo de inmigrantes sorianos se estableció en el barrio. Como no había trabajo, empezaron a ejercer de gorrillas, para ganarse el pan. Cada uno elegía una tienda y se pegaba a su cristalera como si de un Spiderman cañí se tratara. Luego, al caer la noche, alquilaba su cristal al mejor postor.
 
 
 

 

Oscar gozaba de un grado de popularidad como nunca antes había tenido. En una barbacoa extraordinaria, fue proclamado líder espiritual de los Empotracoches del Séptimo Día, organización cuasi religiosa sin ánimo de lucro, que pronto se extendió por todas las capitales de provincia del estado español.

 

Una noche cualquiera, Óscar volvía exhausto después de una interminable jornada de trabajo. Por desgracia, se encontró con Jamal, el alquilado del quinto. Éste, con su sempiterna media sonrisa, tuvo a bien explicarle que podía aparcar en la calle en zona verde, si se sacaba la tarjeta de residente. Era conocido como “El informático”, porque siempre tenía información de todo y de todo el mundo. Óscar no soportaba a este pseudopijo, pseudointelectual, y cretino (sin pseudo delante) de profesión. En el buzón ponía: Jamal Oliente, ingeniero técnico aeronáutico. Nadie en la urbanización sabía que había de cierto en esto, pero no había dudas respecto a que estaba casado con un portaviones, el Begoña, buque insignia de la Armada Española.
 
 
 

 
Jamal es de esa clase de gente que suele tener la respuesta para la pregunta que no le has hecho, que sólo te habla de fútbol el día que ha perdido tu equipo, que te pregunta en que trabajas cada vez que coincides con él en el ascensor, y que todas las tardes sin excepción, cuando los niños están jugando en las zonas comunes te dice "¿Qué tiempo tiene tu hijo?". Tú te quedas mirando derrotado, y sin fuerzas para contestar: "El mismo que la tuya, tontolculo, que por algo se bautizaron el mismo día".

 

 Lo peor es que le cae bien a tu suegra, porque dice que es un caballero español. Todo lo demás se lo acabarías perdonando, pero todo hombre que se precie tiene un principio en la vida absolutamente innegociable: “Los amigos de tu suegra son tus enemigos”. VanityFreakNews.