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sábado, 26 de abril de 2014

Descubierto un político del PP sin cuentas en Suiza.


La verdadera sabiduría no está en los paraninfos universitarios,  ni en las reales academias, ni tan siquiera en las bibliotecas.  Los conocimientos más importantes son los de las pequeñas cosas. Y ese saber, el más auténtico, se encuentra en las plazas de los pueblos, allí donde los lugareños se sientan a tomar la fresca, cuando el sol llega al ocaso.
 
Esos abuelos y abuelas,  en muchos casos analfabetos, saben más de la vida que el más laureado de los catedráticos. No hace mucho, estando de visita en una bonita villa del norte de España,  escuché decir algo chocante en boca de uno de estos senadores populares: "Cuando ganan las derechas, tienes la tranquilidad de que no te van a robar, porque son ricos por casa. En cambio, las izquierdas son muy peligrosas porque nunca han visto diez billetes juntos".
 
 
 
 
Sigo pensando que esos provectos hombres y mujeres son grandes filósofos, pero también se equivocan. Desde luego, referido a la derecha española actual hierran de principio a fin. En materia de corrupción, con el PSOE nos pusimos a la vanguardia europea. Pero lo que no esperábamos (al menos sus votantes), es que con el PP diéramos un paso al frente, y nos convirtiéramos en campeones mundiales. El listón sociata había quedado tan alto gracias a los desmanes corruptos del felipismo (Ibercorp, Filesa, GAL, Luis Roldán, Juan Guerra, BOE, fondos reservados, etc), que parecía que la plusmarca duraría varias generaciones. Los peperos, deportistas ellos, debieron pensar que un record está para batirlo, y se pusieron a entrenar día y noche.
 
“Se acabó la corrupción”, manifestaban los ancianos en las plazas de los pueblos, el día que Aznar ganó las elecciones. “Ya era hora de que nos gobernaran políticos honrados”, decían los más atrevidos. Así pareció ser durante las dos legislaturas que duró el aznarato, entre 1996 y 2004. Un tiempo de prosperidad económica basada en el “Cuento de la lechera” contemporáneo que fue la burbuja inmobiliaria. “España va bien” repetía con su voz monocorde el inquilino de la Moncloa. No le faltaba algo de razón: ETA ya sólo actuaba con cuentagotas, éramos el país europeo donde más empleos se creaban, el presidente de la nación más importante del mundo se refería a Josemari como “Mi amigo Ansar”, y los cansinos separatistas (es un error llamarlos nacionalistas, porque su supuesta nación ni existe ni ha existido nunca) del norte y noreste peninsular estaban en modo hibernación, mientras se alimentaban de esa gran ubre llamada Presupuestos Generales del Estado.
 
No nos engañemos. Por encima de ideologías, lo que de verdad motiva al españolito medio es cambiar de coche cada cinco años, irse de vacaciones en verano y Semana Santa, y tomarse unas cañas después del trabajo. El partido que asegure eso, tiene las elecciones ganadas de por vida. La izquierda lo sabía, y contraatacó con lo poco que tenía: el Prestige, y la puta foto de las Azores. Munición de fogueo para derribar a un elefante, aunque sea bajito y bigotudo. Hay elefantes como el de Botsuana, que posiblemente están ya muertos antes de recibir los reales disparos, pero en general, estos animales prefieren morir de viejos, antes que dejarse abatir.
 
 
 
 
Dicen los que saben de la cosa política, que en la segunda legislatura, los presidentes suelen perder la cabeza, y sobre todo, la conexión con la realidad. Los que entran a la Moncloa ya descabezados tienen la ventaja de que no la pueden extraviar, y se pasan el mandato enarcando la ceja mientras sonríen estultamente por todo,  amén de pedir la paz en el mundo, como si fueran una vulgar aspirante a miss. Desconozco si otros como Aznar, enfermo de vigorexia desde que pisó Palacio, fué quedándose sin redes neuronales a medida que hipertrofiaba sus abdominales. Lo que es indiscutible es que se fue gustando según transcurría el tiempo, y pasó del estar encantado de haberse conocido al endiosamiento puro y duro.
 
El faraón decidió que ocho años de su vida habían sido suficiente regalo para los desagradecidos españoles, y que no se presentaba a la reelección. Dicen que el buen maestro es aquel que aspira a que le superen sus alumnos. Nada más lejos de la realidad cuando esto se aplica a la política en general y a la aznarología en particular. De entre todos los sucesores posibles, Aznar eligió digitalmente (a dedo) al que menos sombra podía hacer a su legado, y al único que seguro, seguro, seguro jamás le superaría en nada salvo en estatura.
 
 
 
 
El heredero se presentó a las elecciones con una ventaja de 14 puntos en las encuestas sobre el candidato socialista. El PP hubiera ganado aquellos comicios hasta con Kiko Rivera como cabeza de lista. Pero casualidades de la vida, tres días antes de las votaciones, el fatídico 11 de marzo de 2004, España sufrió el atentado terrorista más grave de la historia de Europa. A partir de ahí, PP y PSOE ejercieron sus roles habituales: El PP, pardillo impenitente, se dejó engañar y acabó pidiendo perdón por existir. Después, hubiera sido capaz de asumir la autoría de la muerte de Manolete con tal de exculpar al toro Islero. Demasiado tarde. Mientras, el PSOE movió los hilos en la trastienda, manejando magistralmente la información y sobre todo la desinformación (“España no merece un Gobierno que mienta”), para hacer del pecado virtud, y de la mentira y las medias verdades, dogmas de fé.
 
Como resultado, la opinión pública, moldeable y manejable como la plasti con la que juegan nuestros niños en el cole, cambió masivamente su voto legítimo por otro igual de legítimo, pero con otro destinatario. El becario de Aznar se quedó comiendo sopas, y Cejatero recibió un flamante cochazo, aunque como la criatura no esperaba el regalo, ni tenía carnet de conducir, ni intención de sacárselo. Menos mal que siempre hay algún chófer dispuesto a sentarse al volante previo pago.
 
De lo que vino después hablaremos otro día, pero lo trascendente hoy es que Gürtel entró en nuestras vidas en 2009, cinco años después de la amortización electoral del PP. Gürtel no es el próximo futbolista lisiado por el que Florentino Pérez está dispuesto a pagar lo que le pidan, sino la trama de corrupción más importante de la historia de la derecha española. En los años donde el ladrillo era la locomotora de la economía española, una banda de mangantes no políticos, tejieron una trama “empresarial” con lo más granado de la élite pepera autonómica. Los tentáculos del pulpo llegaron a todos los confines de España. Allí donde se movía más dinero (Madrid y Valencia) fue donde el octópodo expulsó más tinta, hasta emborronar por completo la trayectoria política de un sinfín de políticos.
 
A los esperanzados cargos madrileños, Esperanza les fue quitando la silla uno a uno, mientras ella permaneció impasible en la suya. Años después, se levantó de repente y se fué. Ante nuestra atónita mirada, salió corriendo con la excusa de que quería dedicarle tiempo a su familia y poder recoger a sus nietos en el colegio ¡Hay que joderse!
 
Y ahí seguimos, conociendo cada día el nombre de un nuevo político pepero de la época, emparentado con la trama Gürtel. Cuando les descubren las vergüenzas en forma de cuentas ocultas en Suiza, engolan la voz y dicen aquello de: “Todo es rotundamente falso. Voy a querellarme contra quien ha difundido esa información. Renuncio a mis cargos para no perjudicar a mi partido, y para poder demostrar mi inocencia”.
 
 
Foto tomada de www.lavanguardia.com
 
 
Pasados los años, ninguno se querella, ni demuestra su inocencia, y por supuesto, nadie devuelve el dinero. Y aquí no pasa nada. Aparece un presunto delincuente común llamado Luis Bárcenas, cuyo único mérito en la vida ha sido distribuir dinero negro entre otros presuntos delincuentes comunes, y ser fedatario de ese reparto. No se le ha conocido empresa alguna, y supuestamente ha comido siempre de su sueldo. Cuando se descubre que tiene un pastizal en Suiza, el muy golfo alega que le ha tocado varias veces la lotería, y que algunas de sus inversiones pictóricas se han revalorizado mucho. Pero lo más sangrante es que a este tío, durante sus años de latrocinio múltiple, la declaración de la renta le salía a devolver. Mientras, el españolito medio sigue haciendo el milagro de los panes y los peces para llegar a fin de mes.
 
Menos mal que siempre hay alguien que te devuelve la fe en el sistema, y demuestra que no todos los políticos son iguales, al menos en el Partido Popular: “Yo, Román Gante, exconcejal de Urbanismo de Pozuelo de Alarcón, estoy en disposición de confirmar que no existe cuenta bancaria a mi nombre o al de mi esposa e hijos, en Suiza, Andorra, Liechtenstein, Islas Caimán, o cualquier otro paraíso fiscal. Asimismo, no tengo participación en sociedades interpuestas ni en España ni en el extranjero.
 
El dinero subsahariano (la palabra negro no es políticamente correcta), está perfectamente guardado en fajos de billetes de 500 euros, bajo el canapé de mi cama de matrimonio. Espero que cunda mi ejemplo, y otros se animen a regenerar la vida pública con ejercicios de transparencia como este”. Definitivamente, aquellos abuelos de la plaza del pueblo eran unos infelices. VanityFreakNews.

sábado, 26 de octubre de 2013

Una actriz saldrá vestida en una película española.

En ocasiones, la presión a la que puede ser sometida una persona, hace que se tambaleen los cimientos que soportan su vida. El resultado final es la claudicación total y absoluta, sin margen para el arrepentimiento o la vuelta atrás. Es lo que le ha ocurrido a la excepcional actriz española Rebeca Nalillo. 
 
Es el mito erótico de una generación de españoles. Los nacidos en los albores del felipismo, han crecido al ritmo de sus películas, maldiciendo a su eterno compañero cinematográfico, el justamente olvidado Jorge Panadero. Haciendo honor a su apellido, Jorge siempre acababa con las manos en el pan de su partenaire, primero amasando la harina, y después comiéndose unos bocadillos de barra y media.
 
 Las tramas argumentales de nuestro cine tienen una querencia innata por mostrar carnaza, la de Rebeca Nalillo, y la de cualquier otra. Si el largometraje es de ciencia ficción, y transcurre en un lejano planeta de otra constelación, el astuto guionista se inventará que por culpa del calentamiento global, en esa galaxia hace un calor que te torras, y los aborígenes no tienen más remedio que ir como su Dios los trajo al mundo. Si la acción tiene lugar en la Edad Media, época en que la gente iba tapada hasta el cuello, resulta que el malo malísimo de la historia ha robado la ropa de los protagonistas en un descuido, y a éstos no les queda otra que enseñar cacha. Y ya que están, pues darle al tema, porque lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos. 
 
 
 
 
En esta coyuntura de la cinematografía patria, era imprescindible que Rebeca Nalillo, saliera a la palestra para dar explicaciones, aunque fuera a través de su representante: "La Nalillo está bastante nerviosa. Hay que tener presente que es la primera vez en que va a aparecer vestida en pantalla, y con parlamentos de más de dos frases seguidas. Al no haber precedentes en el cine español, desconocemos como va a reaccionar el público. Tanto el equipo técnico como el artístico la han arropado mucho durante el rodaje de esas difíciles escenas, y el resultado ha sido muy satisfactorio. Por primera vez, un filme español ha tenido que invertir dinero en vestuario, y eso ha encarecido mucho la producción. Somos conscientes del morbo que despierta la película, y de la alarma social que se ha generado. Por todo ello, esperamos que funcione estupendamente en taquilla.
 
De todos modos, seguiremos el protocolo habitual en estos casos. Esperaremos el dato del número de espectadores durante el primer fin de semana, y si el resultado no es el deseado, filtraremos a la prensa que tras una relación fugaz con su hámster ruso, Rebeca está viviendo un romance estable con su perro podenco. Además, publicaremos un reportaje fotográfico que le hicimos en el desierto de Almería. Aparece supersonriente, luciendo un look casual, con maquillaje nude y cuidadosamente despeinada, rodeada de chiquillos desnudos pintados de negro. Se trata de simular que es embajadora de UNICEF para la infancia y que las fotos están hechas en una zona deprimida de Senegal. Este trimestre, los medios de comunicación han elegido Senegal como “País pobre del continente africano, asolado por la hambruna tras un desastre natural”. En tres meses si te he visto no me acuerdo, porque aunque allí la gente siga muriendo en masa, habrá que cambiar de país pobre, para que la opinión pública no se sature, y la audiencia no decaiga.
 
 
 
 
En el texto que acompaña a las fotografías, Nalillo hablará de la catarsis interior que le ha producido conocer de cerca la miseria del continente negro, y anunciará en primicia que va a donar una cantidad importante de dinero, entre treinta y cincuenta euros, para fines sociales: “Quiero levantar una estatua en medio del desierto en homenaje al Actor Desconocido. Así, estos pobres niños  podrán conocerlo y tendrán acceso al mundo del cine”.
 
Asimismo, la actriz se meterá en camisas de once varas, y denunciará la crisis de valores (bursátiles) que vive Occidente, reconociendo que para ella es más importante el ser que el tener: “Mi entorno me dice que estoy un poco loca. A veces he llegado a pensar en vender el Porsche Carrera y mi mansión de La Moraleja, para irme a vivir a Parla y estar así más cerca de mi público. El problema es que allí las casas son muy pequeñas y no sé dónde iba a meter la piscina cubierta, la pista de paddle, y el resto de coches”.
 
 
 
 
Gracias a su sólida formación intelectual, no evitará abordar las cuestiones políticas más actuales, defendiendo el No a la Guerra de Vietnam: “Basta ya de que muera gente inocente en el sureste asiático, por culpa del genocida Bush y de su cómplice Aznar. Hay momentos en que siento vergüenza de ser española”. Y confesará sin rubor que no le atrae nada la Primavera Árabe: “Yo soy más de invierno, de tardes de sofá y mantita en compañía de una buena película”.
 
Como gran experta en la materia, la moda será un tema obligado. He aquí alguna de sus frases más destacadas: “Debo ser la única famosa que no se viste en Zara. Prefiero salir vestida ya de casa”, “No entiendo la polémica de las tallas: La que pruebe el 69 se olvida de la 38 para siempre”, “Me encantan los diseños de David Delfín. Otro intentaría disimular, pero él es un tío valiente. Cubre la cabeza de las/los modelos para que te fijes sólo en la ropa, como queriendo decir: Que sí, que sí, que esta mierda la he hecho yo”, “Mis favoritos son Victorio & Lucchino: Ellos sí que son los reyes del volante y no Sebastian Vettel. El otro día, en una minifalda les conté un millón setecientos ochenta mil noventa y nueve volantes. Una locura”.
 
 
 
 
Si esta entrevista no fuera efectiva como mecanismo promocional, pasaríamos al plan B. Consiste en coger a todos los famosillos de medio pelo que pueblan los realities televisivos, desde Gran Hermano a Gandía Shore pasando por los tronistas de Mujeres y hombres y viceversa, y meterlos en una gran nave de ganado estabulado. Mientras son alimentados con pienso, y copulan compulsivamente entre sí, se les amenaza formalmente con regalarles un libro, si no van a ver al cine a ver la película de la Nalillo. Es un método ética y moralmente reprobable, pero garantiza un taquillazo a coste cero, porque esta jarfia humana es capaz de tirarse por un barranco antes de abrir una obra literaria.
 
En cualquier caso, este debe ser el año de la consagración definitiva de Rebeca como estrella. Hemos comprado para ella un Goya a la Mejor Actriz Principal, y estamos negociando un Oscar. Lo que pasa es que no nos va a llegar el presupuesto, y a lo peor nos tenemos que conformar con la nominación. Da igual, porque aunque no gane, recuperaremos sobradamente la inversión. Rebeca saldrá en todos los medios nacionales y extranjeros durante los meses previos a la ceremonia de los Oscar. Es una campaña publicitaria brutal, que nos saldría mucho más cara si la hiciéramos por libre.
 
 
 
 
Y después, a la vuelta del verano, recibirá el doctorado honoris causa por la Universidad de Tragacete: "Doña Rebeca Nalillo Sudado es una de las artistas españolas más internacionales, con una trayectoria plagada de bodrios infumables. Esta universidad quiere reconocer la labor docente de la doctoranda, ya que durante carrera profesional, lo ha enseñado todo, varias veces, en cada una de sus películas". Además, la Sociedad Española de Dermatología, le otorgará su premio especial anual: “Como elemento constante de divulgación científica, al mostrar su piel de cabo a rabo en cada fotograma”.
 
Por otra parte, la AAOZ (Asociación de Adolescentes Onanistas Zurdos) ha manifestado su oposición frontal a que Rebeca no enseñe carne en este largometraje. A través de su portavoz Efrén Illo, amenazan con manifestarse a la puerta de los cines donde se proyecte la película, ondeando sus penes enhiestos para realizar una performance de bukkake, con una muñeca hinchable, que simularía ser su ídolo cinematográfico. Esto sería surrealista en otros países, pero nada descabellado en España. Como mecanismo promocional funcionaría de maravilla, porque abriríamos todos los telediarios del día, y saldríamos en las tertulias de la telebasura varias semanas seguidas.
 
 
 
 
Veremos qué pasa. Hemos hecho una apuesta arriesgada. A lo mejor de a aquí a unos años, todas las películas españolas son distintas, y resulta que hemos sido pioneros. Por si acaso, Rebeca ya se encuentra inmersa en la preparación de su próximo proyecto, una coproducción hispano-chipriota. Es un drama social, intimista y comprometido, que llevará el revelador título: “Chupa, chupa, que yo te aviso”. Son tiempos difíciles y hay que apostar sobre seguro”. VanityFreakNews.