sábado, 15 de marzo de 2014

Una boda civil acaba en criminal.


         Lo de Gema Nolillas y Juanma Carra fue un auténtico flechazo. Una tarde de primavera, coincidieron en una competición de tiro con arco. Todo se desarrollaba con normalidad hasta que una flecha lanzada por Gema hizo blanco en la pierna de Juanma. La ambulancia los llevó con celeridad a las urgencias de un hospital de titularidad pública con gestión externalizada, o sea, privatizado. Allí, durante el tiempo en que tardó Juanma en ser atendido, les dio tiempo a conocerse, leer la bibliografía completa de Dan Brown, enamorarse, dejarlo un tiempo, y retomar la relación. Al salir del hospital la primavera siguiente, ya no se separaron.

 
Foto tomada de www.expansion.com
 

         Años más tarde, una noche cualquiera, el reloj biológico de Gema interrumpió el sueño de la pareja. Quería ser mamá, y para ello necesitaba la inestimable colaboración de Juanma. Se acogieron a la modalidad de embarazo express, así que a la mañana siguiente ya estaban de diez semanas.

         Como casi toda española que ha vivido en pecado, a Gema le entraron las prisas por casarse en cuanto se quedó embarazada. Juanma, haciendo honor a su condición de homo erectus hispanicus, no se inmutó. El tema le traía al pairo, siempre y cuando la boda no coincidiera con un partido de su Real Madrid.

 
Foto tomada de www.vavel.com

         Doña Concha y doña Pura, a la sazón madres de los novios, se pusieron a disposición de los contrayentes: “No seremos nosotras quienes os digamos cómo tenéis que hacer las cosas. Es vuestro día. Eso sí, para las flores hemos pensado…” Concha y Pura fijaron la fecha del enlace, y prepararon un dossier de cinco mil páginas con la información básica para el evento: iglesias con escalinatas más vistosas para las fotos, curas de homilías resumidas,  agencias de modelos para contratar invitados falsos, empresas de catering con productos de marcas blancas, tiendas de flores robadas en otros eventos, etc.

         Hicieron la lista previa de invitados: “Para ahorraros tiempo, que vosotros estáis muy ocupados con el trabajo”. Entre las dos sumaban ciento catorce mil ochocientas cincuenta y nueve asistentes: “Hemos recortado todo lo que hemos podido, porque las dos queremos que sea una celebración íntima, no como esas macrobodas que se ven por ahí”. La relación personal con algunos miembros de la lista estaba en punto muerto: “¡Como es la gente, de verdad! Se mueren y no son para anular su perfil del Facebook”. Menos mal que con el resto el contacto era fluido: “Creía que mi amiga Maite Tuda no había tenido hijos, y acaba de colgar una foto con sus nietos. Sí, sí, claro que la tengo agregada en el Face, pero es que nunca entro”.

 
Foto tomada de www.catai.com
 

         Gema contempló con estupor que sus invitados ocupaban dos mesas (veinte personas en total), y el resto era gente traída por sus padres: “Hija, si es necesario, te pagamos el menú de los que invitemos, pero no podemos quedar mal con nuestros compromisos”. ¿Compromisos? Seguro que Stellan Arvinius sigue siendo un excelente guía turístico, y que el viaje a los Fiordos en 1982 fue inovidable, pero de ahí a que vengan él,  sus cinco exesposas, y sus correspondientes familias políticas, hay más distancia que de Madrid a Oslo. ¡Puto Facebook, encuentras a todo el mundo, y si no, es el mundo quien te encuentra a ti!

         “No te quejes, hija, que tú has invitado a tus amigos, y a tus compañeros de la empresa y nadie te ha dicho nada. Además, ya que te pones en ese plan, tengo que confesarte que he sido yo la que ha convencido a tu padre para que no avise a los del trabajo. Teniendo en cuenta que está en el paro, iban a ser seis millones de españoles y sus familias. Y así me lo agradeces”.

 
 

         Gema Nolillas no pudo más. Fue a la clínica veterinaria de la esquina y compró Animalstopforever® parches, un producto de liberación retardada compuesto por cloroformo ultraconcentrado,  que se emplea en los parques zoológicos para calmar a las fieras. Así mantendrían en fuera de juego a su madre y su suegra hasta el día después de la boda. Quizá el método era moral y éticamente reprobable, pero la salud mental de Gema estaba amenazada seriamente, y el futuro de la pareja pendía de un hilo.

 Si queréis saber cómo terminó la historia, tendréis que esperar hasta la próxima semana. Gema está citada para la decimoquinta prueba del traje, y ahora no tiene tiempo para nosotros. VanityFreakNews.

sábado, 8 de marzo de 2014

Un camarero se limita a ejercer de camarero.


Al entrar en cualquier negocio de hostelería de la geografía española, nos encontramos con una figura imprescindible: El camarero. Se trata de un ser vivo, generalmente homínido, cuyo objetivo en la vida es tocarnos los cojones, y en sus ratos libres, traer a nuestra mesa algo remotamente parecido a lo que le hemos pedido.
 
Hay tantos tipos de camareros que resulta muy difícil sistematizarlos en orden, especie y subespecie, pero todos ellos comparten algún denominador común. Por ejemplo, es universalmente conocida su predisposición a consumir bebidas espirituosas sin medida y a cualquier hora del día. Pero que nadie piense mal, por favor. El camarero común no es un alcohólico impenitente, sino un profesional que vela por la salud de sus clientes. Prueba el género una y mil veces, hasta el punto de acabar con las existencias, y verse obligado a dispensar garrafón. Prefiere desarrollar cirrosis en carne propia antes que servir productos en mal estado. Digámoslo alto y claro pese a quien pese: El hostelero es un héroe anónimo. Veamos los rasgos característicos de algunos ejemplares autóctonos de la piel de toro:
 
 
Foto tomada de www.estoyradiante.com
 
 
Camarero siervo. Es un ser vivo autóctono de los restaurantes de lujo, donde habita desde tiempo inmemorial. Su rasgo distintivo respecto a otras subespecies de su entorno es el sonido que emite de forma incesante cuando acecha a una presa: “Los señores”. Estas dos palabras son repetidas a modo de mantra, combinadas con otros vocablos para formar frases del tipo: “¿Está todo del gusto de los señores?, ¿Deseaban algo más los señores?, ¿Molesta el aire acondicionado a los señores?” Ejemplo real: Mauro. Zalacaín. Calle Álvarez de Baena. Madrid.
 
Camarero diminutivo. Es el mindundi de su género. Generalmente de aspecto tosco, frecuenta el humor cuartelero, y acaba todas las frases con un comentario supuestamente gracioso y a menudo fuera de tono. Se adorna con diminutivos de forma y manera constante: “¿Cuántas cervecitas van a ser?”, “Hoy tenemos un pescaíto buenísimo”, “¿Les traigo ya el arrocito con las gambitas, o toman antes unas croquetitas y una patatitas bravas?”. Ejemplo real: Jesús. Hotel Alcázar. Calle Diego de León. Madrid.
 
Camarero tuteador. Cuando un naturalista lo encontró en un recóndito lugar, y lo trajo a la civilización, el camarerus tuteadoris no sabía relacionarse con los humanos. Ahora tampoco. Algún gurú de recursos humanos, le enseñó que era importante mostrarse cercano al cliente, porque eso beneficiaba al negocio. Desde entonces, se aplica el cuento en cada caña de ceveza que tira y en cada tiramisú que sirve, pero a menudo se pasa de frenada. Porque entre un “Nos complace sobremanera recibirlo de nuevo, don Federico”, y un “¿Qué pasa Fede, el mismo pelotazo de siempre, no?”, hay más distancia que entre el programa electoral del Partido Popular y lo que está haciendo desde que está en el Gobierno. Ejemplo real: Ramón. Restaurante Pedro Larumbe. Calle Serrano. Madrid.
 
Camarero altivo. Su hábitat natural son los establecimientos de medio pelo. Te mira, te habla, y te trata como si fueras una bosta seca de vaca tuberculosa. Considera que no tienes el nivel suficiente para “su” negocio. No es el dueño, pero se reserva el derecho de admisión. Con su sueldo no podría pagarse ni el menú del día de un bar de carretera, pero considera que no eres digno de ser servido por él, y actúa en consecuencia. Se permite recomendarte un determinado plato, tan exquisito como caro, pero siempre después de que hayas pedido, como diciendo: “No tienes ni idea eligiendo, paleto”. Ejemplo real: Fernando. Restaurante La Taberna del Puerto. Calle Diego de León. Madrid.
 
Camarero chuzo. Habita en cualquier continente, con independencia de la estación del año. No es que ese día haga calor y haya bebido más de la cuenta de forma accidental. Lleva tanto alcohol en sangre, que si le acercas un mechero, empieza a arder como un pebetero olímpico. Con él has de ser precavido. Si el primer día te mancha al derramar la bullabesa sobre tus pantalones es culpa suya, pero si la escena se repite al día siguiente, es culpa tuya por no sentarte a la mesa con traje de neopreno y escafandra. Ejemplo real: Francisco. Asador Donostiarra. Calle Infanta Mercedes. Madrid.
 
Camarero propinero. Se trata de un espécimen pancultural. El primer día que te adentras en su ecosistema te trata de maravilla. Atento, simpático y rápido de reflejos. Pero el momento de la verdad con el camarerus propinatus llega a la hora de abonar la cuenta. Aquel que ose limitarse a pagar religiosamente lo que debe, sin dejar una respetable propina, puede darse por cliente muerto. Que no pierda el tiempo. Es mejor no volver a pisar ese local, sopena de ser ninguneado e ignorado. Ejemplo real: Ángel. El Jardín de la Leyenda. Las Rozas de Madrid.
 
 
Foto tomada de www.vuelosagalicia.es
 
 
Camarero becario. Se caracteriza por una ausencia absoluta de los rudimentos básicos de su profesión. No suele conocer los productos que ofrece. Lees en la carta: “Croca al punto sobre lecho de boletus. ¿Qué clase de carne es la croca, por favor?”, “Crocaaa, crocaaa, pues la croca es lo que viene siendo… carne de croca”. En general, no sabe lo que tiene, pero si sabe positivamente que no dispone de algo, te lo ofrece igual: “¿Qué helados hay de postre?”, “Pues… Chocolate, leche merengada, vainilla, turrón, limón, fresa y nata”, “Traígame uno de chocolate, por favor”, “No me queda”, “Entonces uno de vainilla”, “Tampoco me queda”, “Pues uno de fresa”, “No, de ese tampoco”, “¿Queda alguno?”, “Leche merengada”. Ejemplo real: Antón. Hotel Gran Talaso. Sanxenxo. Pontevedra.
 
Por todo esto y mucho más, a veces puedes llevarte sorpresas. Viajas a Burgos un fin de semana con tu mujer y tus hijos. Ya sabíais que es una de las ciudades más bonitas de España. Pero los niños no la conocen, y con treinta y cuarenta años respectivamente, van teniendo edad de empezar a hacer turismo cultural. Es la hora de comer. Posiblemente, el mejor restaurante es Ojeda, y el mejor asado es el que se puede degustar en Los Trillos. ¡Lástima! Al ser los niños todavía pequeños, no tenéis más remedio que ir a una pizzería o a una hamburguesería. Llegáis a la majestuosa Plaza de la Catedral. Contemplando absortos esta maravilla, os dáis cuenta de las cosas tan fantásticas que podemos hacer los españoles cuando trabajamos juntos.
 
 
 
 
Tu hija pequeña, la de treinta años, te tira de la chaqueta mientras dice con desgana: “Daddy, I'm hungry. How far to the Burger King?”. Te teletransportas de nuevo a la actualidad desde la Edad Media, y piensas: “Hay que joderse con la niña. Estamos en la cuna de Castilla, tierra de cordero lechal, queso de oveja, morcilla de arroz, y vino Ribera de Duero, y esta criatura, que es carne de mi carne, quiere una hamburguesa de vaya usted a saber qué”.
 
Lo pregunta en inglés porque es su primera lengua, y porque apenas sabe español. Su madre y tú os empeñásteis en hablar con ella en inglés desde pequeña, “Es muy importante que sea bilingüe”, y ahora resulta que es unilingüe. Va vestida con deportivas, vaqueros gastados y rotos, camiseta con la leyenda UCLA University, gafas de sol retro y gorra de los New York Nicks. Masca chicle compulsivamente y mientras camina va viendo en el iPad la última temporada de Prison Break (en inglés, por supuesto). Tú miras a Macarena del Carmen, y te das cuenta de que podía ser perfectamente Jessica Kate, y de que estamos colonizados política, económica y culturalmente por los Estados Unidos de América.
 
 
Foto tomada de www.viajes.es
 
 
Asumido esto, seguís recorriendo el casco histórico. Google maps dice que estáis muy cerca del Foster´s, pero la realidad es otra. Pasáis bajo el imponente Arco de Santa María, una de las antiguas entradas al burgo, que luce impoluto tras su restauración. Recorréis el Paseo del Espolón, epicentro de la vida social, donde el todo Burgos se deja ver a la hora del aperitivo. A vuestra derecha queda el río Arlanzón, de aguas gélidas incluso durante el período estival. Un año echaron al cauce una pareja de pingüinos para ver si procreaban, y se murieron de frío.
 
La estatua ecuestre de Don Rodrigo Díaz de Vivar marca la frontera entre el Espolón y su continuación natural, la exclusiva calle Vitoria, feudo natural de la burguesía de la ciudad. El Cid, jubilado de guerrear contra el moro, ahora se dedica a contemplar el devenir vital de lugareños y turistas. Os mira desde su pedestal, espada en ristre, como queriendo decir: “Estáis más perdidos que Belén Esteban en el Círculo de Bellas Artes. Seguid la dirección que marca mi acero y comeréis como Dios manda”.
 
 
Foto tomada de www.hemofilia.com
 
 
Se os cae una lágrima cuando pasáis por la puerta del mencionado Ojeda, mientras el maldito Foster’s sigue sin avistarse. En la confluencia con la calle San Lesmes, al mirar a la izquierda puede adivinarse la preciosa iglesia del mismo nombre. Propones visitarla, y como respuesta encuentras la negativa encendida del resto de la unidad familiar. Es entonces cuando tu pueril vástago de cuarenta añazos grita: ¡Richisssss! como si de tierra firme se tratara cuando navegas en un barco a la deriva. Richis se anuncia en la puerta como La Casa de las costillas, especialidad en hamburguesas y comida tex mex. Tu mujer y tú, sabedores de que puede que sea la última oportunidad de comer caliente, accedéis a entrar, no sin cierta precaución.
 
Ahí empieza la grata sorpresa a la que antes nos referíamos. Qué bien hicimos en seguir la espada del Cid Campeador. Se trataba de un local decorado al estilo de las tabernas tradicionales irlandesas. Sin tiempo para reaccionar, apareció Ricardo, origen del nombre en Spanglish de su local. Era una montaña humana de mirada clara y sonrisa franca: “Sentaos donde queráis chicos. Si queréis algo que no esté en la carta, me lo decís, y veré que podemos hacer”.
 
Lo que vino después fue una de las mejores hamburguesas que he comido en mi vida. Carne de vacuno tan fresca que casi mugía, tomate madurado en la huerta, queso de cabra, y patatas fritas de patata de verdad. Todo ello regado con Coca Cola de botellín bien fría y con una rodaja de limón recién partida. De postre, tres bolas de helado del tamaño de pelotas de fútbolsala. “Si queréis repetir de algo, estáis a tiempo. La cocina todavía está abierta”. Ni una palabra de más ni una de menos. Amable, cortés, un verdadero señor, y un auténtico profesional.
 
 
Foto tomada de www.restalo.es
 
 
Por costumbre, jamás dejo propina en un local, pero aquel día lo hice muy a gusto. Este tipo de gente se merece un monumento tan grande como el de El Cid. Ellos son los que hacen país. Crean pequeñas empresas con las que dan trabajo a unas cuantas familias. No llevan traje y corbata, no veranean en Sotogrande, ni juegan al golf en el Club Puerta de Hierro. Sus bodas no salen en el Hola, y no frecuentan las fiestas de sociedad. Me da igual. Yo salí de Richis con ganas de gritar: ¡Vivan todos los Ricardos de España y la madre que los parió!” VanityFreakNews.

 

viernes, 28 de febrero de 2014

Encuentran por casualidad el cerebro de Yola Berrocal.


Excepto Ana Obregón que se ha apalancado en los treinta y tantos, todos vamos cumpliendo años y acumulando experiencias. Así las cosas, en el fútbol patrio, Messi ha aprendido por fin a enviar SMS: "Vos sabés que el año que viene me van a descargar el whatsapp, y entonces seré el puto amo". Sergio Ramos ha comprendido que Ortega y Gasset no eran siameses: "La de cosaaa que s'aprenden en el yutube, colegaaa".
 
En el showbusiness nacional a Maribel Verdú se le han caído las carnes y ya sólo le dan papeles de madre, putón como siempre, pero madre al fin y al cabo: “Me encanta ser una MILF”. Dudamos de que la gran Maribel sepa lo que encierra este aparentemente inocente acrónimo: Mom I´d like to fuck. Kiko Rivera está rodando una película sobre su último año en el colegio. El título provisional es: “2014: Eso acaba la ESO”. El joven intelectual se está planteando tomarse un lustro sabático para luego comenzar Bachillerato tecnológico ("No e po er título, q'a mi ezo me zuda la polla, zino por er gusto de aprendé"). Y sin salir del mundo del espectáculo, Ruiz Gallardón, ministro pepero de Justicia, se ha afiliado al PSOE ("El otro día me hice una prueba de paternidad, y me confirmaron algo que ya intuía: mi ADN es sociatoprogresista”)
 
Todos los días escuchamos y leemos gilipolleces alumbradas por nuestros politicastros y famosetes. El listón está tan alto, que cuesta sorprenderse. Sale Rappel y suelta: "Es que yo soy muy cinéfalo", y no pasa nada. Aparece Sofía Mazagatos y espeta eso de: "Lo importante es estar en el candelabro", y el mundo sigue girando. Proclama el presidente Rajoy: "No hemos cambiado la política antiterrorista", y no le crece un narigón pinochesco.

 
 
Por ello a nadie sorprenden las declaraciones de la reconocida jurista y politóloga doña Yolanda del Prado Pascual Berrocal, Yola Berrocal para el iletrado vulgo: “Soy un claro ejemplo de la fuga de cerebros que está sufriendo España por la crisis”. No ha ganado un Oscar, ni tan siquiera un Goya. No ha sido disco de oro, ni ha escrito un best seller. No hace esculturas, y lo único que ha pintado son monas. No ha estado casada con un empresario. Entonces, ¿Por qué coño es popular la simpar Berrocal? Vayamos a las fuentes, y analicemos la biografía de esta investigadora de prestigio internacional.
 
Según consta en Wikipedia, que pasa por ser la Enciclopedia Británica de nuestros días, Yola vino al mundo en Ciudad Real el 15 de Septiembre de 1970. Alimentándose a base de pan de hogaza, chorizaco y queso de la tierra, llegó a unos nada desdeñables 176 centímetros de altura. Esa estatura, la lozanía de la juventud y la primera operación de aumento de pecho, obraron el milagro de que esta manchega universal empezara a salir en televisión como bailarina.

 
Foto tomada de www.famosopedia.com
 
 
Eran los noventa, y un subproducto televisivo que respondía al nombre de Padre Apeles, triunfaba como tertuliano en el espacio de debate “Moros y cristianos”. Hooligan de la palabra, su verbo incendiario y siempre polémico, convirtió aquel programa en líder de audiencia en su franja horaria. Pues bien, la cuasidesconocida starlette Yola difundió que vivía un romance con el clérigo friki, y su popularidad se disparó. Empezó a frecuentar los programas de cotilleo, y poco a poco se convirtió en un personaje habitual de la pequeña pantalla. Esos eran sus méritos, y esos siguen siendo en 2014.
 
Realizó papeles secundarios en algunas películas (inolvidable su travestido en “Torrente 2: Misión en Marbella”). También creó una banda de música llamada Sex Bomb, junto a otras voces portentosas, como Sonia Monroy y Malena Gracia. Su éxito fue más corto que la cola de una rana. Después formó otro grupo, Atrevidas, cuyo único y supuesto hit fue una versión del célebre “Boys” de Sabrina, aquella estrella italiana de los 80 que cada vez que salía en televisión cantando se le escapaba una ubre.

 
 
 
Mientras su fama iba creciendo, asentada sobre bases tan sólidas como las que hemos venido exponiendo, Yola siguió pasando por el quirófano cada cierto tiempo para aumentar una y mil veces su talla de sujetador. Tras cada cirugía, la imprescindible portada en el Interviú para estrenar las tetas, y la visita al Sálvame Deluxe para contar si infectaron los puntos o el número de días que tuvo que soportar los drenajes durante el postoperatorio. Todo muy cool.

 
Foto tomada de www.poprosa.com
 
 
En el esplendor de su carrera, Yola fue seleccionada para participar en el reality Hotel Glam, un Gran Hermano de juguetes rotos y desechos sociales, antaño populares. Ganó el concurso, y una Yola crecida decidió entrar en política. Sí, como lo leen. Fundó el partido YIL (Yola Independiente Liberal), y bajo el lema “Marbella, porque Yola valgo”, presentó su candidatura a la alcaldía de la capital turística de la Costa del Sol. Pensaría que una ciudad donde habían sido alcaldes un orco exconvicto, y un antiguo camarero que se abrochaba el cinturón a la altura de las axilas, bien podría elegirla alcaldesa. No fue así.
 
Lo último que supimos de ella fue su rescate televisivo a manos de Santiago Segura, en Sabías a lo que venías. Todos recordarán su papelón en aquel programa, por cuyo plató pasaron algunos de los mayores frikis de la historia de la televisión. Yola comentaba sus impresiones sobre el libro que estaba leyendo en esos momentos. Ver en una misma frase literatura y Yola Berrocal cuanto menos acojona, pero Segura siempre ha sido un visionario, y merecía el beneficio de la duda.

 
Foto tomada de www.videolandia.com
 
 
Y en estas estábamos cuando nuestra artista global soltó la mencionada frase: “Soy un claro ejemplo de la fuga de cerebros que está sufriendo España por la crisis”. A continuación anunció que se marchaba a hacer las Américas, y que iba a fijar su residencia en Miami. Yo no sé si entre disidentes del régimen cubano y artistas españoles, en Miami queda espacio para que viva alguien que sea de allí. También nos confesó que no emprendía sola la aventura americana, sino que emigraba escoltada por su pareja artística y a la sazón novio. El aspecto de este especimen así como su rudimentaria forma de lenguaje oral, confirmaban definitivamente la teoría evolucionista de Charles Darwin.

 
Foto tomada de www.youtube.com
 
 
En un país donde hay más tontos que botellines, fue así como los españoles nos libramos de Yola y de su churri. Pero la alegría siempre dura poco en casa del pobre. Anoche, mientras zapeaba a altas horas, recalé en el Sálvame After Hours, la versión nocturna del conocido cutreprograma. Allí, un ciudadano anónimo empeñado en darse a conocer para ganar algún dinero como personaje televisivo, estaba contando su historia: “Trabajo como limpiador en el aeropuerto de Madrid Barajas. Como podrá imaginar la docta audiencia y el distinguido público presente en el plató, me encuentro de todo. Pero lo de ayer no me había pasado nunca. En el interior de los aseos de señoras, junto a una papelera, había una nevera de pequeño tamaño. La agité fuertemente y al ver que no explotaba, deduje que no era una bomba.
 
 Levanté la tapa. Había un bulto envuelto en papel de aluminio y esta nota, que paso a leer. ¿Cuál es mi cámara?: "Yo, Yola Berrocal, en plenitud de mis facultades físicas y mentales, declaro que por culpa de la mierda de kilos de equipaje que permite facturar Iberia, tengo que dejar algo en España, antes de partir hacia el nuevo mundo. No me puedo desprender de mis trajes, ni de mis prótesis mamarias de repuesto. Pero sí puedo dejar mi encéfalo. He llegado hasta aquí sin su ayuda, y tampoco donde voy me va a hacer mucha falta.


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sábado, 15 de febrero de 2014

El Real Madrid ficha a Chin Cheto por 500 millones.


El culebrón del verano 2014 ha llegado a su fin. Media hora antes de que se cerrara el mercado de fichajes, el Real Madrid ha hecho oficial la contratación del astro nipón,  Chin Cheto. Después de varias semanas de durísimas negociaciones con el Everton, el Madrid abonará al club inglés quinientos millones de euros, diez millones para el agente FIFA del jugador, y cuarenta millones para el padre del futbolista. Además, cederá veinte pisos en el PAU de Valdebebas para que vivan los abuelos, tíos y primos de la estrella, que vendrán a España por reagrupación familiar. Asimismo, se compromete a producir un disco de hip hop étnico a Minabo Taduro, amigo personal del futbolista, y cantante en ciernes.
 
Aidon Bilivit, presidente del Everton, es un hombre taimado, un viejo lobo de mar curtido en mil batallas. Vanity Freak News, siempre en el epicentro informativo, ha conseguido que el directivo inglés se sincere: “No conocía personalmente a Florentino Pérez hasta este verano, pero he de reconocer que las referencias que tenía de él se han quedado pequeñas. Es la persona más ingenua que he visto en mi vida. Cree en los Reyes Magos, en la inocencia de la hija de los de España, y en la virginidad de Paris Hilton. Señor mío, el presidente del Real Madrid es un tolili integral.
 
De cómo Florentino, un político de medio pelo durante la Transición Española,  ha llegado a ser uno de los hombres más poderosos de España, habría mucho que hablar, y ustedes los españoles sabrán más que yo. Según me han contado, se hizo multimillonario a base de pelotazos (sin balón) inmobiliarios en la época dorada del ladrillo. Pero de cómo Florentino es un presidente que se las da de listo, y va por ahí tirando el dinero, yo sé más que nadie. Acaba de resolver los problemas de liquidez de mi club para los próximos veinte años.

 
 
 
La temporada pasada pagamos por Chin Cheto medio millón de euros al Borussia Dortmund. No es que fuéramos muy listos, es que era su precio en el mercado. Pusimos una cláusula en el contrato por la cual si cualquier club del mundo quería ficharlo, tendría que darnos cinco millones. Y añadimos otra cláusula anti Real Madrid, por si Florentino se enajenaba por enésimo verano consecutivo. Una noche de borrachera fijamos el precio del jugador en los famosos quinientos millones. Estábamos muy cocidos y se nos fue la pinza. Ahí quedó la cosa.
 
Aunque Chin Cheto haya anotado cuarenta goles la pasada temporada, es un auténtico paquete. Si descontamos los chicharros que ha marcado en fuera de juego, los de rebote, y los que vinieron precedidos de falta, nos quedamos en una discreta cifra de cinco dianas. Es lento en la conducción, no tiene visión de juego, y la pierna izquierda no le sirve ni para subir al autobús. Es tan bajito, que las patadas de los defensas le dan siempre en la cabeza. En el uno contra uno no se va ni de su sombra, y encima es un putero redomado.
 
Lo que no sabe Florentino es que pensábamos cederlo  a otro equipo, pagando nosotros su ficha. Le hemos vendido al Madrid una burra vieja. El chaval tiene siete dioptrías en cada ojo, su corazón funciona gracias a cinco by-pass coronarios. Además, padece priapismo matutino, por lo que los domingos que jugamos por la mañana,  el utillero se vuelve loco buscando un calzón lo suficientemente grande como para cubrirle la hombría”.
 
Vanity Freak News está en condiciones de anunciar que los servicios médicos del Real Madrid han dado el visto bueno al jugador. Sabido es que el Madrid contrata médicos de reconocido prestigio (en su patio de vecinos). Estos excelsos profesionales, son tan maravillosamente buenos, que cada vez que una estrella tiene una lesión subsidiaria de cirugía, va a operarse al extranjero. Eso sí,  el médico del Madrid acompaña al futbolista, no vaya a ser que se pierda. Le lleva el equipaje, le sujeta la minga a la hora de miccionar, y entra con él al quirófano, no para supervisar, sino para aprender algo. Estos galenos no son precisamente esforzados mileuristas. Y no contentos con su sueldazo,  aprovechan el prestigio que confiere su cargo, para forrarse por las tardes en su consulta privada, donde una montonera de forofos panolis, acuden en procesión, felices porque: “Es que a mi me ve el médico del Madriz (así, con Z, que es como se pronuncia en la capital)”. Pues bien, este dream-team de la Medicina, tras examinar al astro del balón ha emitido un dictamen médico favorable:  
 
“Don Chin Cheto es apto para la práctica del fútbol,  al menos en la Play Station. Vale que cojea un poco, pero no menos que cualquier persona que como él, sea portador de una prótesis de cadera. Ve menos que un pez por el culo, pero eso le da un aire muy interesante cuando intenta enfocar. La miopía quedará fenomenal en las fotos publicitarias. Tiene un poquito de alergia a la hoja de secoya, pero como en España no hay árboles de este tipo, pues asunto resuelto.
 
 
 
 
Y eso que habían dicho nuestros colegas ingleses de que tenía priapismo, nada de nada. Lo que pasa es que el chaval es pollón. Nos hemos quedado estupefactos ante el tamaño del martillo pilón. No veíamos nada parecido desde el inolvidable Makelele, el mediocentro defensivo de las tres piernas. En cualquier caso, este rasgo anatómico no supone ningún inconveniente. Si no llega con las piernas o la cabeza a algún balón, podrá engancharlo con el trabuco y meterlo para adentro".
 
¿Es o no es flipante, queridos lectores? Y luego está el tema de la rentabilidad económica de los fichajes. El cacareado modelo económico deportivo de Florentino sostiene que cualquier futbolista, por caro que resulte, se amortiza en dos patadas gracias a que el jugador en cuestión,  cede sus derechos de imagen al club. Y el Madrid como es tan listo, consigue convertir a un tío rematadamente feo, como Angel DiMaria, en un sex-symbol que anuncia desde tampax biónicos a Nespresso (George Clooney está acojonadito con la competencia que se le viene encima).
 
 
Tomada de www.que.es
 
 
Eso es lo que proclama Florentino con su voz de cura rebotado y su aspecto de jefe de sección administrativa del real cuerpo de funcionarios del Estado. Pero lo que dice la hemeroteca es muy distinto. Tomemos un ejemplo reciente: Kakà. El Real Madrid pagó en su día 65 millones de euros al Milan. Le firmó un contrato a razón de 10 millones de euros anuales, cifra que ascendía a 12.5 millones incluyendo impuestos. Vistió la camiseta blanca cuatro temporadas. Total: 115 millones de euros. Deportivamente fue un fiasco, estando más tiempo lesionado que activo. Y digo yo, llamándose Kakà, ¿Nadie en el Madrid se dió cuenta de la mierda que fichaban?
 
Menos mal que el astuto Florentino recuperó la inversión cuando lo revendió al Milan por la suculenta cifra de cero euros. Sí, sí, absolutamente gratis. Fue entonces cuando los voceros mediáticos proflorentino defendieron que en una jugada maestra, el presidente, se quitaba de encima al jugador  ahorrándose los dos años de ficha que aún le quedaban, y que además el fichaje estaba más que amortizado con la venta de camisetas. Una elástica merengue cuesta 70 euros, de los cuales el Madrid se queda sólo con una parte. Aunque el importe fuera íntegro al club (que no es así), se tendrían que haber vendido 400.000 camisetas por temporada para hacer rentable el fichaje. El bello Beckham, hombre anuncio y sex-icon por excelencia no vendía más allá de 20.000 por año en su época dorada. ¿De verdad creen Florentino y sus acólitos que somos todos gilipollas?
 
 
Tomada de www.taringa.net
 
 
Ya lo cuenta entre carcajadas Aidon Bilivit: “Cuando escuché decir a Florentino Pérez la famosa frase de Este jugador ha nacido para jugar en el Real Madrid, referida a Chin Cheto, supe que nos había tocado la lotería. Vino a Londres el 15 de Mayo, y me dijo: “Aidon, tu jugador es un objetivo estratégico para el Real Madrid. Tenemos feos, guapos, ludópatas, borrachos, negros, blancos, españoles, americanos, europeos. Nos falta un gay gordito, pero Falete ya ha firmado un precontrato. Con Chin Cheto nos abrimos al mercado asiático. Sé que no juega al fútbol una patata, pero eso es lo de menos. Lo importante es que la marca Real Madrid se expanda en el universo. De hecho, te anticipo que el año que viene ficharemos a un extraterrestre, para que los habitantes de otras galaxias quieran ver también los partidos del Madrid en pay per view.
 
 
 
Te diré como vamos a hacer lo de Chin Cheto, querido Aidon: Te voy a dar los 500 millones de marras, pero no hoy, sino el 31 de Agosto, que es cuando en España se cierra el mercado de fichajes. Hasta entonces, tú te vas a pasar el verano dando una de cal y otra de arena en las entrevistas: El jugador es intransferible, el futbolista a lo mejor se va, el chico me ha dicho que se queda, nunca he hablado con gente del Madrid, me reuniré con Florentino la próxima semana. Y así todos los días. Tú ganas 500 kilos y te libras de un cojo, y yo me aseguro de que el Madrid abra todos los telediarios y sea portada de los periódicos durante tres meses seguidos. Una campaña publicitaria me saldría mucho más cara, Aidon. Por cierto, en dos temporadas te devolveré al jugador totalmente gratis, e incluso si quieres te pago algo, no lo quiero para nada”.
 
I don’t believe it, pensé. Y así fue como cerramos el traspaso de Chin Cheto, el más caro de la historia del fútbol. La suerte me sonreía, así que le lancé un último envite al presidente blanco: "Florentino, podríamos meter en la operación a mi suegra, te la doy gratis, e incluso yo también estoy dispuesto a pagarte si te la llevas. Lamentablemente, mi argucia no coló, pero merecía la pena intentarlo”. VanityFreakNews.

sábado, 8 de febrero de 2014

Se rueda la primera película española sobre la Guerra Civil.


Hoy, veinticinco de Julio de 2236, festividad de Santiago Apóstol, ha comenzado el rodaje de “Vencedores vencidos”.  Han transcurrido trescientos años hasta que un cineasta español se ha atrevido a realizar una película sobre nuestra Guerra Civil.

Existen leyendas urbanas, e incluso rurales, sobre las causas de este hecho inexplicable. Ramón Anista, crítico cinematográfico y director de la revista especializada “La fila de los mancos”, expone las claves de esta deuda secular de nuestro cine con la historia: “En primer lugar, no se quería herir la sensibilidad de ningún español contemporáneo a la guerra. Pero tras el luctuoso óbito de la incombustible Marujita Díaz, esto ya no supone un problema.
 
 
 

Por otra parte, en España no hay tradición de cine bélico, a diferencia de otras cinematografías como la norteamericana, donde se ruedan tres cintas por semana sobre Vietnam o Pearl Harbor. Los cineplastas españoles tienen una creatividad desbordante y no necesitan recurrir a acontecimientos históricos para filmar películas deslumbrantes. Prodigan el intimismo y la introspección trascendente. Desde el primer fotograma de una peli española, afloran los sentimientos, los conflictos psicológicos y el pubis de la protagonista.

Tienen tanto talento que en un film sobre San Juan de la Cruz recluido en una celda de monasterio, recurren a una supuesta ensoñación mística del santo, para justificar que una fémina enseñe cacha. ¡Manda huevos! O preparan una biografía de Teresa de Jesús y le dan el rol estelar a Paz Vega, que con eso ya te están diciendo que se va a ver más carne que en un anuncio de Campofrío.

Por eso existían muchas reticencias respecto a un film ambientado en la Guerra Civil. No era cuestión de llenar las trincheras de tías en pelotas pegando tiros, porque no resultaría creíble, y en nuestro cine la credibilidad es un principio inviolable. En aquella época, en el frente de batalla básicamente había hombres. Además, los varones en el cine español no enseñan, insinúan, con excepción del gran Mario Cachas, digo Casas, que sólo ha salido con algo de ropa en aquella del accidente aéreo en Siberia, donde los supervivientes permanecieron aislados un año a -50º C. Menos mal que siempre hay un guionista salidorro que piensa: “La guerra no da juego en el tema sexual. Pero la retaguardia es otra cosa, con una Úrsula Corberó o una Amaia Salamanca haciendo de doctoras calentonas, que curan a los heridos con el escote a falta de antibióticos”.
 
 
 

Y luego estaba el problema del lobby gay y el de las minorías étnicas. Nosotros no podemos ser menos que los americanos, así que toda película debe incluir el personaje de un gay bueno y guapo (los homosexuales malos y feos en el cine no existen). Suele ser una persona muy querida en la comunidad, cuya opción sexual nunca supone un problema ni para sus compañeros de trabajo, ni para sus ancianos padres, porque la viven con absoluta normalidad. Nadie hace chistecitos infantiles y de mal gusto a sus espaldas. ¡Real como la vida misma!

El guionista de una película española sobre la Guerra Civil soluciona el entuerto poniendo al gay protagónico en el bando de los buenos. Aunque el malo, un machote homófobo a más no poder, se pase todo el metraje puteando al pobre hombre, el bien siempre vence. Y el malo, que para eso es malo, tiene que expiar su culpa. Morirá enfermo de sífilis, infección contraída por irse de guarrillas a un club de carretera, y acabar en la cama con un travestido.
 
 
 

También debe figurar por contrato un miembro de las minorías étnicas, uno de esos que en Hollywood llaman afroamericano, y en los telediarios españoles se conocen como subsaharianos. ¿Y qué coño pinta una persona de color en la batalla de Brunete de 1936? Si al menos fuera musulmán, tienes el recurso de decir que un despistado de cuando la Reconquista, o si es un oriental, puedes inventarte que viene de Telechino a traer refrescos y bocatas para los soldados.

Al final, el guionista le echa un par, y argumenta que el moreno es el rey Baltasar. Su Majestad pidió asilo político las últimas Navidades, y vive como un rey, gracias a una pensión no contributiva, mientras le da mandanga de la buena a Kira Miró todas las noches.

Un productor español que se precie de serlo, lo que busca es ahuyentar a los espectadores de las salas de cine. Y a buena fé que lo consiguen año tras año. Cero de las diez películas más vistas siempre son españolas. Algo tendrá la comida de Ikea, cuando hasta los controles sanitarios dicen que es mierda.
 
 
 

La gran novedad de este largometraje, contextualizado en la Guerra Civil, es que estará dividido en dos partes. La primera se llamará "Vencedores vencidos: Fachas de mierda", una versión ecuánime desde la óptica del bando republicano, donde se presenta a los nacionales como meapilas que se pasan todo el día en misa. Cuando regresan a sus mansiones, se dedican a acosar sexualmente a las chicas del servicio doméstico. Éstas son jóvenes comunistas, y en consecuencia, buenas, inteligentes y bellísimas. Viven sojuzgadas por sus déspotas señores, en una relación que roza el feudalismo. Mientras realizan sumisamente sus labores, siempre encuentran un rato para leer de forma furtiva poesía conceptual, y para estudiar una carrera por la UNED.

La segunda parte llevará el título "Vencedores vencidos: Mierda de rojos", una visión también hiperrealista desde la perspectiva del bando nacional. Aquí, los adeptos a Franco aparecen como personas observantes de la ley divina, garantes de la ética y de la moral. Su máxima es el bien común, incluso cuando se trata de herejes y ateos. Permanecen en actitud orante en aras de que los comunistas tengan acceso a la fe, como si también ellos fueran personas. Éstos son caracterizados como salvajes entregados a la molicie, analfabetos descerebrados cuya única ocupación reconocida es quemar iglesias, y matar religiosos. En sus ratos libres se dedican a fornicar compulsivamente entre ellos, no buscando procrear, sino entregarse al hedonismo vacío y ganarse el fuego eterno a través de los pecados de la carne.

Las dos partes del film contarán con abundantes escenas de desnudos, una vez resueltos los problemas de guión. Primero, porque hay que ser fiel a una de las señas de identidad por antonomasia del cine español de la democracia, y segundo, porque la carnaza es el único reclamo conque atraer y engañar a unas cuantas decenas de espectadores.

Las dos partes de la película se exhibirán de forma simultánea en los cines. Así se hará posible que las dos Españas puedan insultarse mutuamente in situ, evitando incómodos desplazamientos. Los "conservadores" acudirán con sus puños americanos, sus cuchillos jamoneros y el ABC bajo el brazo; y los “progresistas” irán a la cita provistos de puños americanos, cuchillos jamoneros y un ejemplar de El País. En cada sala de proyección saldrá a la luz la España cainita, ese gran país empeñado en autodestruirse, y que sólo es capaz de unirse ante un enemigo exterior.
 
 
Tomada de www.abc.es
 

Quien diga que el cine español aburre, miente como un bellaco. Nuestros largometrajes relajan, confieren paz (aunque sean de guerra), sedan. De hecho, en algunos hospitales de la red pública madrileña, donde hace tiempo se acabó lo que sedaba, se ha sustituido la anestesia por una buena película española”. VanityFreakNews.