Mostrando entradas con la etiqueta Ferrari. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ferrari. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de abril de 2014

Una boda civil acaba en criminal: Parte IV.


Gema había decidido que Juanma llevara un chaqué clásico. Pero al final, la madre de Juanma se salió con la suya. Sometió al calzonazos de su vástago a un chantaje emocional sin cuartel: “Hijo mío, para una vez en la vida que voy a ser madrina, no me quites la ilusión. Con lo guapo que estarías con un traje modernito… Si es por el dinero no lo hagas, yo te lo pago”.

Juanma era un panoli, habitualmente manipulado tanto por su prometida como por su madre. En esta ocasión, la fuerza de la sangre hizo que claudicara ante su progenitora. Así nos lo cuenta Gema: “Juanma se presentó ataviado con un traje de Nino Nuccio, a juego con el de mi suegra. Madre e hijo por separado, tenían un tiro de mierda, pero juntos reunían delitos estéticos suficientes como para ser condenados a cadena perpetua no revisable en una cárcel turca”.
 
 
Foto tomada de Facebook
 

Ella iba vestida de meretriz rusa prejubilada. Y su tinte capilar hubiera llamado la atención por demasiado rubio hasta en Suecia. Decir que Juanma iba hortera es quedarse corto, extremadamente corto. El traje era digno de los modelos masculinos de “Noche de fiesta”, aquellos shows televisivos míticos de nuestra adolescencia. El problema es que la percha de Juanma poco tenía que ver con la de los azafatos apolíneos del gran Jose Luis Moreno. Y lo que es peor, Juanma incumplía dos premisas básicas para aparecer en “Telva: Bodas con Estilo”. Primero: El bigote y la perilla están proscritos tanto en la novia como en el novio. Y segundo: El novio no puede llevar el vello axilar o el cabello igual o más largos que la novia.

“Si hubiera mantenido el Animalstopforever®, esto no hubiera pasado”. Pero la ingenua Gema se apiadó de su madre y de su suegra, y les retiró el parche de cloroformo el día anterior, por lo que ambas señoras pudieron acudir al evento. Visto lo visto, los dos carcamales se llevaron el ascua a su sardina. Todavía bajo los efectos del fármaco, vagaban por el parking descubierto, buscando la carpa habilitada para la cena. Deambulaban desnortadas, como si se hubieran perfumado generosamente por dentro y por fuera. Bailando presentaban un déficit psicomotor evidente, típico de los efectos deletéreos de un tóxico sobre el cerebelo. Se besaban y abrazaban con propios y extraños. Más de uno comentaba lo mucho que le recordaban a Massiel en el postbanquete de la boda de sus amigos Rocío Jurado y José Ortega Cano.
 
 
Foto tomada de www.bodas.net
 

El novio estaba nervioso. Sabía que le había hecho una jugarreta a Gema, y que eso le supondría dormir en el sofá no menos de tres meses. En el sexo ya ni pensaba, y se concentraba en prepararse psicológicamente para la larga temporada de duchas frías que le esperaba. Cuando por fin llegó a la altura de Gema, le espetó: “Hola señorita, soy el novio. No nos conocemos, así que supongo que es usted invitada de Gema. ¿La ha visto? Creo que a ella no le va a hacer ninguna gracia que usted vaya vestida de blanco. Pretende que ésta sea una boda con estilo, aunque de momento, vamos de truño en truño y tiro porque me toca”.

“¡Soy  yo, gilipollas!”, le espetó Gema, con voz y mirada a lo Risto Mejide. Juanma se quedó bloqueado durante unos breves ciento ochenta minutos, que se hicieron eternos. ¿Era verdaderamente Gema o una usurpadora?  Factores en contra: Las fundas dentales, el depilado pancorporal, las uñas lacadas en bronce, las lentillas de color azul cala menorquina, el bronceado a lo bonzo, y el maquillaje multiestrato, donde había más capas que una excavación arqueológica. Factores a favor: La inconfundible halitosis (Gema se empeñaba en poner ali-oli hasta en el café), y las botas de trekking Salomon.

Era Gema, pero ¿Qué había sido de su esculpido capilar resistente a tsunamis?, ¿Dónde estaba el recogido tipo satélite de órbita estacionaria que iba a llevar? “No te lo vas a creer, Juanma, pero me ha tenido que peinar mi vecina del quinto. Como lo mío ya estaba pagado, la peluquera me ha dejado para el final, y ha hecho el agosto arreglando a todas mis tías y primas del pueblo. Se ha hecho tarde y tenía que cerrar. Me ofrecía cortarme el pelo a lo teniente O´Neil, o ponerme una peluca como la de Carmen de Mairena. Juan Manuel, ésto no está comenzando bien, y lo que mal empieza, mal acaba. Mi sueño de salir en Telva: Bodas con estilo, se aleja a la velocidad del Ferrari de Fernando Alonso, o sea, despacito, muy despacito”.
 
 
Foto tomada de www.abc.es
 

Como el amor todo lo puede, al final la boda se celebró. Una sencilla ceremonia civil presidida por el encargado de la sección “Iluminación exterior” del Leroy Merlin de Plaza Norte, y a la sazón concejal en el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes. El acto duró apenas cinco minutos, para solaz de los invitados: “Menos mal que estos curas de paisano ya no son como los de antes. Así de cortos tenían que ser siempre los sermones” decía un primate de mediana edad, con más pelo en la cara que Chewbacca en su etapa hippie. ¡Venga, tos pa´l restaurante, que me han dicho que luego hay guarra libre!”, aullaba un aborigen de la España profunda, oliendo a Eau d’Establo. Tenía en mitad de la frente, un cerco solar indeleble, señal inequívoca de haber llevado boina noche y día trescientos sesentaicinco días al año desde el bautizo.

No obstante, durante la breve celebración a Gema le dio tiempo a emocionarse y a limpiarse el moquillo en la corbata-manta de Juanma, quien por otra parte estaba viendo en el móvil como iba el partido de su Real Madrid. Cumpliendo la tradición, Gema llevaba algo regalado (una pinza para el pelo bañada en curare, obra de su cuñada), algo prestado (la virginidad de su tía Francisca, la del pueblo), y algo propio (el contrato de la hipoteca a cien años). Por su parte, Juanma estaba hecho polvo porque el Madrid perdía uno a cero en el minuto 85 de partido, y el entrenador Carlo Ancelotti no se decidía a hacer ningún cambio. Jodido pero contento, ya que su misión en aquella boda había finalizado. Sus minutos de fama ya eran historia. Nadie se acordaría de que se equivocó diez veces en el “Sí quiero”, o que gritó: “Árbitro, hijoputa”, justo antes de intercambiar los anillos con Gema. Desde la entrada en escena de la novia, él era un mero ectoplasma. Así sería hasta el final del evento, y de su ya de por sí, triste y gris vida.
 
 
Foto tomada de www.hogar.fotocasa.es
 

Lo que no sabía aún es que acabaría su boda convertido en un fantasma real, no en un zombie, sino en un fiambre humano. Pero esa es otra parte de la historia que Gema nos contará otro día. Ahora mismo no puede porque está alquilando en Bluespace dos mil metros cuadrados de trastero, para guardar la primera parte de las fotos del bodorrio. VanityFreakNews.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Fernando Alonso tendrá coche en 2014.


         La irrupción de Fernando Alonso en la Fórmula 1 fue fulgurante. Se convirtió en el bicampeón mundial más joven de la historia, aunque este record fue efímero. Inmediatamente fue batido por Sebastian Vettel, ese alemán con cara de tolili feliz, que no perdería su eterna sonrisa ni aunque le obligaran a pasar un fin de semana romántico con la canciller Merkel.
 
 
Tomada de Twitter: @alo_oficial
 

         Se suponía que Alonso obtendría más coronas mundiales, y que superaría al gran Michael Schumacher. Pero a decir verdad, las únicas coronas que ha visto desde entonces, son las de los entierros de sus allegados, y las Coronitas que se bebe con los amigotes cuando vuelve a su Asturias natal.

Aficionados y periodistas coinciden en la misma teoría: “Si es que Fernando no tiene coche”. Y tienen toda la razón, porque todos sabemos que en McLaren le tenían manía, y que los Ferrari siempre han sido cafeteras con ruedas. Rubén Bustero, conductor del programa deportivo “Con dos pelotas y un balón” anunció anoche en antena, que el bueno de Fernando Alonso  competirá motorizado en 2014: “Radio Capullo está en condiciones de anunciar que el astro asturiano ha adquirido un Seat Ibiza del año 2001, gasolina, color burdeos, matrícula 8689BPF, y doscientos cincuenta mil kilómetros recorridos.
 
 
Tomada de BBC
 

Según nuestras fuentes, su anterior propietario, Teodoro Chumilla, habría incluido este utilitario en la operación de compra de su nuevo coche, un Seat Ibiza, gasolina, color burdeos, modelo 2013. La familia Chumilla había aumentado exponencialmente desde la llegada de los quintillizos, y el anterior vehículo se les había quedado pequeño. Al parecer, el flamante comprador se habría acogido al Plan PIVE, al rePIVE, al TIVE, al NIVE, y al CIVE, y después financiaría el auto en cómodos plazos a ciento cincuenta años.

         El dueño del concesionario evaluó el Ibiza antiguo, y ante el lamentable estado de conservación, llamó directamente a Juan Heredia Amaya, su chatarrero de confianza, el hombre que le hacía siempre los trabajos más sucios. El señor Heredia declinó el ofrecimiento: Él tenía un prestigio, y llevarse aquel amasijo de chapa, era como cantar en el auditorio de un geriátrico después de haber actuado en el Madison Square Garden.

El empresario no tuvo más remedio que cargar el remolque y llevar el viejo Ibiza a Desguaces Latorre. Hasta allí se desplazaba todas las semanas Armando Pollos, manager de Fernando Alonso, en busca de un coche para su representado. Cuando vió el Seat se dio cuenta de que era amor a primera vista:

Se trataba de un Ibiza Pocholo, serie limitada, diseñado por  Pocholo Martínez-Bordiú, conocido aristócrata, showman y jeta profesional. Iba equipado de serie con reposavasos y ceniceros por todas partes, y tenía varios cajetines, debidamente disimulados, para guardar polvo blanco: harina, sal, azúcar, arena fina de playa, etc. El reproductor de CDs sólo leía música chill-out, ideal para que Alonso se relajara en carrera. Los asientos eran totalmente abatibles, pudiéndose transformar el habitáculo del vehículo en una gran cama redonda, por si venían visitas. Pocholo supo plasmar su universo personal, y adaptarlo a las necesidades de una familia española de clase media”.

Aquellos que bramaban porque Fernando no tenía coche, ya no podrán utilizar esa excusa para explicar los sucesivos fracasos profesionales del asturiano desde que abandonó Renault. Cierto es que sin coche es muy duro competir en Fórmula 1, y aunque el bueno de Alonso tiene una forma física envidiable, ir corriendo mientras los demás van en monoplaza acaba por quemar las piernas. El Seat Ibiza no garantiza victorias, y lo lógico es que Fernando siga llegando el último. Pero al menos estará más descansado, y podrá cumplir como un macho español con su actual novia, la granadina Dasha Kapustina .
 
 
Tomada de Twitter: @alo_oficial
 

Cuentan que la ruptura con Raquel del Rosario vino propiciada por la ausencia total y absoluta de contacto físico. El piloto acababa tan fundido las carreras, que no le aguantaba a Raquel ni medio asalto, y se quedaba dormido en el acto. La vocalista de El sueño de Morfeo intentaba despertarlo desafinando como sólo ella sabe. Gracias a Dios, en la fase de sueño profundo uno no se entera de nada, y Fernando seguía en brazos de Morfeo, ajeno a aquel lamentable espectáculo.

En otro orden de cosas, nos alegramos sinceramente por Antonio Lobato, ese hombre que es para Fernando Alonso como Paloma Gómez Borrero para Juan Pablo II. Antonio no es sólo el encargado de sujetarle la minga al asturiano cuando escancia orina, es su periodista de cabecera, su confesor, su arúspice, su community manager, el amigo eunuco que acompaña a su novia durante las largas ausencias del piloto, y el pringado que le ha prestado su coche particular (un Toyota Prius híbrido, el carro de moda entre los taxistas de Madrid) para que disputara algunas carreras.

Nos consta que Antonio Lobato se dejaría emascular si alguien del entorno próximo de Fernando se lo pidiera. Ha sufrido tanto por su colega que se ha quedado totalmente calvo de forma prematura, por culpa del estrés. Colgará el micrófono el día que Alonso se retire de los circuitos, y nadie lo echará de menos, porque su labor podría llevarla a cabo un niño de Primaria.

Aunque siendo honestos, algo tendrá el agua cuando la bendicen. Y es que Lobato es el único periodista que consigue sacarle una sonrisa a Fernando Alonso en una entrevista. El campeonísimo se esfuerza en caer mal, es el típico tío al que se la pela todo. Va a lo suyo, que es no ganar carreras, y lo demás le da igual. Tiene un club de fan (así en singular) cuya presidenta, vicepresidenta, tesorera, y único miembro es Herminia Tura, una chica aún más bajita que Alonso, asturiana como él, nacida en la villa de Arriondas, en el concejo de Parres. Herminia ha consagrado su vida a Fernandu. Es la mayor coleccionista privada del mundo de objetos relacionados con el corredor: puños americanos, luchacos, katanas, subfusiles, navajas albaceteñas. Aunque los cuarenta ya no los cumple, sueña con ser la niña que lleve las arras en alguno de los próximos enlaces matrimoniales del piloto.

Fernando Alonso, ese hombre que nunca se equivoca, sigue fiándolo todo a la diosa fortuna (que como pretexto no está mal, pero ya aburre): “Perdimos porque nos faltó suerte”, “No hicimos podio porque no tuvimos suerte”, “El trabajo del equipo fue bueno, pero la suerte fue esquiva”. En 2014 dispondrá de un bólido, y no uno cualquiera. Será el piloto de un Seat Ibiza Pocholo, gasolina color burdeos. Motor a propulsión. De cero a cien en diez minutos. Spoiler delantero contradinámico, carrocería de hormigón armado, caja de cambios semiautomática, batería de litio con cargador en buen estado, ITV pasada al tercer intento en un taller pirata, volante de cuero repujado, asiento anatómico forense para el conductor, y el resto reclinables, para que Antonio Lobato pueda estirar las piernas en carrera, mientras canta a voz en grito “Love is in the air”.
 
 

Aficionados y periodistas afines querían que Fernando Alonso tuviera coche. Deseo cumplido. Se acabaron las excusas. A partir de ahora, hay que desarrollar el monoplaza como acostumbra el asturiano, y ya si eso, empezar a acabar carreras en la temporada 2020, siempre y cuando nos acompañe un poquito la suerte. VanityFreakNews.