viernes, 28 de febrero de 2014

Encuentran por casualidad el cerebro de Yola Berrocal.


Excepto Ana Obregón que se ha apalancado en los treinta y tantos, todos vamos cumpliendo años y acumulando experiencias. Así las cosas, en el fútbol patrio, Messi ha aprendido por fin a enviar SMS: "Vos sabés que el año que viene me van a descargar el whatsapp, y entonces seré el puto amo". Sergio Ramos ha comprendido que Ortega y Gasset no eran siameses: "La de cosaaa que s'aprenden en el yutube, colegaaa".
 
En el showbusiness nacional a Maribel Verdú se le han caído las carnes y ya sólo le dan papeles de madre, putón como siempre, pero madre al fin y al cabo: “Me encanta ser una MILF”. Dudamos de que la gran Maribel sepa lo que encierra este aparentemente inocente acrónimo: Mom I´d like to fuck. Kiko Rivera está rodando una película sobre su último año en el colegio. El título provisional es: “2014: Eso acaba la ESO”. El joven intelectual se está planteando tomarse un lustro sabático para luego comenzar Bachillerato tecnológico ("No e po er título, q'a mi ezo me zuda la polla, zino por er gusto de aprendé"). Y sin salir del mundo del espectáculo, Ruiz Gallardón, ministro pepero de Justicia, se ha afiliado al PSOE ("El otro día me hice una prueba de paternidad, y me confirmaron algo que ya intuía: mi ADN es sociatoprogresista”)
 
Todos los días escuchamos y leemos gilipolleces alumbradas por nuestros politicastros y famosetes. El listón está tan alto, que cuesta sorprenderse. Sale Rappel y suelta: "Es que yo soy muy cinéfalo", y no pasa nada. Aparece Sofía Mazagatos y espeta eso de: "Lo importante es estar en el candelabro", y el mundo sigue girando. Proclama el presidente Rajoy: "No hemos cambiado la política antiterrorista", y no le crece un narigón pinochesco.

 
 
Por ello a nadie sorprenden las declaraciones de la reconocida jurista y politóloga doña Yolanda del Prado Pascual Berrocal, Yola Berrocal para el iletrado vulgo: “Soy un claro ejemplo de la fuga de cerebros que está sufriendo España por la crisis”. No ha ganado un Oscar, ni tan siquiera un Goya. No ha sido disco de oro, ni ha escrito un best seller. No hace esculturas, y lo único que ha pintado son monas. No ha estado casada con un empresario. Entonces, ¿Por qué coño es popular la simpar Berrocal? Vayamos a las fuentes, y analicemos la biografía de esta investigadora de prestigio internacional.
 
Según consta en Wikipedia, que pasa por ser la Enciclopedia Británica de nuestros días, Yola vino al mundo en Ciudad Real el 15 de Septiembre de 1970. Alimentándose a base de pan de hogaza, chorizaco y queso de la tierra, llegó a unos nada desdeñables 176 centímetros de altura. Esa estatura, la lozanía de la juventud y la primera operación de aumento de pecho, obraron el milagro de que esta manchega universal empezara a salir en televisión como bailarina.

 
Foto tomada de www.famosopedia.com
 
 
Eran los noventa, y un subproducto televisivo que respondía al nombre de Padre Apeles, triunfaba como tertuliano en el espacio de debate “Moros y cristianos”. Hooligan de la palabra, su verbo incendiario y siempre polémico, convirtió aquel programa en líder de audiencia en su franja horaria. Pues bien, la cuasidesconocida starlette Yola difundió que vivía un romance con el clérigo friki, y su popularidad se disparó. Empezó a frecuentar los programas de cotilleo, y poco a poco se convirtió en un personaje habitual de la pequeña pantalla. Esos eran sus méritos, y esos siguen siendo en 2014.
 
Realizó papeles secundarios en algunas películas (inolvidable su travestido en “Torrente 2: Misión en Marbella”). También creó una banda de música llamada Sex Bomb, junto a otras voces portentosas, como Sonia Monroy y Malena Gracia. Su éxito fue más corto que la cola de una rana. Después formó otro grupo, Atrevidas, cuyo único y supuesto hit fue una versión del célebre “Boys” de Sabrina, aquella estrella italiana de los 80 que cada vez que salía en televisión cantando se le escapaba una ubre.

 
 
 
Mientras su fama iba creciendo, asentada sobre bases tan sólidas como las que hemos venido exponiendo, Yola siguió pasando por el quirófano cada cierto tiempo para aumentar una y mil veces su talla de sujetador. Tras cada cirugía, la imprescindible portada en el Interviú para estrenar las tetas, y la visita al Sálvame Deluxe para contar si infectaron los puntos o el número de días que tuvo que soportar los drenajes durante el postoperatorio. Todo muy cool.

 
Foto tomada de www.poprosa.com
 
 
En el esplendor de su carrera, Yola fue seleccionada para participar en el reality Hotel Glam, un Gran Hermano de juguetes rotos y desechos sociales, antaño populares. Ganó el concurso, y una Yola crecida decidió entrar en política. Sí, como lo leen. Fundó el partido YIL (Yola Independiente Liberal), y bajo el lema “Marbella, porque Yola valgo”, presentó su candidatura a la alcaldía de la capital turística de la Costa del Sol. Pensaría que una ciudad donde habían sido alcaldes un orco exconvicto, y un antiguo camarero que se abrochaba el cinturón a la altura de las axilas, bien podría elegirla alcaldesa. No fue así.
 
Lo último que supimos de ella fue su rescate televisivo a manos de Santiago Segura, en Sabías a lo que venías. Todos recordarán su papelón en aquel programa, por cuyo plató pasaron algunos de los mayores frikis de la historia de la televisión. Yola comentaba sus impresiones sobre el libro que estaba leyendo en esos momentos. Ver en una misma frase literatura y Yola Berrocal cuanto menos acojona, pero Segura siempre ha sido un visionario, y merecía el beneficio de la duda.

 
Foto tomada de www.videolandia.com
 
 
Y en estas estábamos cuando nuestra artista global soltó la mencionada frase: “Soy un claro ejemplo de la fuga de cerebros que está sufriendo España por la crisis”. A continuación anunció que se marchaba a hacer las Américas, y que iba a fijar su residencia en Miami. Yo no sé si entre disidentes del régimen cubano y artistas españoles, en Miami queda espacio para que viva alguien que sea de allí. También nos confesó que no emprendía sola la aventura americana, sino que emigraba escoltada por su pareja artística y a la sazón novio. El aspecto de este especimen así como su rudimentaria forma de lenguaje oral, confirmaban definitivamente la teoría evolucionista de Charles Darwin.

 
Foto tomada de www.youtube.com
 
 
En un país donde hay más tontos que botellines, fue así como los españoles nos libramos de Yola y de su churri. Pero la alegría siempre dura poco en casa del pobre. Anoche, mientras zapeaba a altas horas, recalé en el Sálvame After Hours, la versión nocturna del conocido cutreprograma. Allí, un ciudadano anónimo empeñado en darse a conocer para ganar algún dinero como personaje televisivo, estaba contando su historia: “Trabajo como limpiador en el aeropuerto de Madrid Barajas. Como podrá imaginar la docta audiencia y el distinguido público presente en el plató, me encuentro de todo. Pero lo de ayer no me había pasado nunca. En el interior de los aseos de señoras, junto a una papelera, había una nevera de pequeño tamaño. La agité fuertemente y al ver que no explotaba, deduje que no era una bomba.
 
 Levanté la tapa. Había un bulto envuelto en papel de aluminio y esta nota, que paso a leer. ¿Cuál es mi cámara?: "Yo, Yola Berrocal, en plenitud de mis facultades físicas y mentales, declaro que por culpa de la mierda de kilos de equipaje que permite facturar Iberia, tengo que dejar algo en España, antes de partir hacia el nuevo mundo. No me puedo desprender de mis trajes, ni de mis prótesis mamarias de repuesto. Pero sí puedo dejar mi encéfalo. He llegado hasta aquí sin su ayuda, y tampoco donde voy me va a hacer mucha falta.


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